FROILAN SALAYA
froifra@gmail.com
5491149271554
REINVENCION DEL
LIBERALISMO
EDUCACION TOTAL Y LIBERTAD LABORAL
Froilán Salaya
Este libro propone destruir las falsas democracias. Implantar el liberalismo (no neoliberalismo) Crear millones de nuevos puestos de trabajo. Vencer para siempre la pobreza y la marginalidad social. Triplicar los recursos físicos. Despertar el amor, a través de una educación para la totalidad de la vida, capaz de ennoblecer nuestra cultura, y evitar las guerras. Libertar el trabajo y aumentar los ingresos, con ciencias y tecnologías. Establecer gobiernos que pongan en práctica, la soberanía de los pueblos. Crear una moneda que represente la economía real de los bienes y servicios en el mercado. El sexo como energía vital y afectiva.
Queda hecho el depósito
que marca la ley 11.723 – © Copy Right By
EDUCACION TOTAL
Vivir educadamente es estar atento a una dinámica poderosa e inteligente que es amar. El amor es total o no es nada, al igual que la educación debe ser total o no será nada. Es decir que educarse es aprender a vivir la vida en su totalidad. Por eso digo que se educa para la totalidad. Educar solo el conocimiento es educar sobre lo viejo, lo muerto, lo pasado. Las personas educadas sienten y por lo tanto resuelven todo creativamente. En el “aquí” y “ahora” está lo real. En el pasado sólo está la división, la parte y la confusión. Ser educado no es ser más bueno ni más malo, ni más intelectual o técnico. El conocimiento es útil, funcional y práctico, pero esto es sólo una parte de la totalidad. Cuando el conocimiento nos sustituye sicológicamente, nos volvemos conflictivos, confusos e irreales.
Ser educado es saber relacionarse sentidamente, y esto debe ser total. Educarse es relacionarse con lo que nos rodea, comprender, ayudar y dejarse ayudar. También educarse es estar preparado para reír, llorar o hacer sexo. El reír es una característica propia del ser humano, dentro del reino animal. Reírse mueve más de cuatrocientos músculos internos. Dos o tres minutos de risa representan tres a cuatro horas de gimnasia con aparatos varios de un gimnasio, de gran complejidad. El sexo es lo único que nos da la oportunidad de ser la totalidad, por lo menos unos instantes. Pero una auténtica educación nos permite ser totales, felices y alegres permanentemente. Este mundo cada vez más corrupto, con la actual educación, nunca podrá experimentar la libertad, el gozo y la belleza. Con la actual educación perpetuamos la opresión, la fealdad y el desamor. Sin sensibilidad, sin flexibilidad, no podemos ayudar ni comprender a los demás. Sólo lograremos la desunión y una soledad que, en la actualidad, está causando estragos. Es fundamental que podamos vencer nuestros múltiples problemas y carencias. Ello sólo lo lograremos con una educación total. La sabiduría y la educación se construyen con la pauta pedagógica y docencia de sentir a los demás. De otro modo nuestra mente y nuestro sentir se anquilosan y así dejamos de vivir comulgando con el sentir universal. Es por ello que se hace impostergable e imperiosa la educación para la totalidad de la vida.
El origen de la vida de las células, el calor, la gravedad y tantos otros fenómenos de la totalidad, están más allá del conocimiento y de los libros. Aprovecho esta oportunidad para suplicar al mundo entero que mate todo vestigio de esta vieja y cruel educación que actualmente profesamos. Sólo de este modo venceremos todo tipo de pobrezas, necesitaremos menos hospitales, menos cárceles y menos manicomios. Construyamos entre todos el nuevo mundo que se avecina. Mientras tanto, exterminemos a éste. Se hace cada vez más urgente la necesidad de vivir con una conducta radicalmente nueva. Para que así sea, es también necesaria una acción que nazca de comprender el proceso total de vivir y el proceso total de trabajar en libertad.
Una auténtica educación debe tener lugar en la totalidad de la mente y en el medio, más allá de todo idealismo y fantasía de querer remediar condicionamientos y consecuencias consumadas, puesto que no hay aprendizaje si el pensamiento se origina en conclusiones. Aprender implica amor para comprender y hacer las cosas por sí mismos. En la actual educación hay coerción de la influencia, amenaza, y persuasivo aliento a través de formas sutiles de recompensa. La actual educación cree que el aprendizaje se fomenta con la comparación, y esta, a su vez, genera la envidia a la que se le ha dado en llamar competencia .Al igual que otras formas de persuasiones, ellas, sólo engendran temor. Pero éste, sólo puede ser vencido con el amor. Es necesario cultivar el desarrollo de una mente capaz de enfrentar los múltiples problemas de la vida como un todo y que no caiga en autocontradicciones cínicas ni frustraciones. Para ello es fundamental que la mente conciba sus condicionamientos, motivos y empeños. Se debe educar la totalidad de la mente y no limitarse a impartir información. La bondad, el amor, la espiritualidad, etc., que surge de la conveniencia o del deber de la autoridad o del temor, siempre es una falsedad. Ser bueno es un estado implícito de cada ser y se logra con libertad en el medio educativo, cuando este es total.
Es necesaria la discusión y alentar al estudiante a inquirir y pensar por cuenta propia. La autoridad no tiene cabida en el aprender. Por el contrario, es necesario la mutua relación y el libre cuestionamiento. Es decir, el educador, los padres y la sociedad, deben tener sentido de la libertad para que el estudiante perciba sus urgencias y motivaciones que le revelan cada día su propio sentir, actuar y pensar en el medio. Una mente disciplinada no puede ser libre ni menos podrá serlo cuando reprime los deseos. Sólo comprendiendo los procesos totales de los deseos de la mente se adquiere libertad. La disciplina limita la mente dentro de un sistema social particular de creencias. Pero una mente así nunca está en condiciones de ser inteligente. La disciplina trae sumisión a la autoridad. La disciplina da capacidad para funcionar dentro del marco de una sociedad que exige sólo habilidad funcional que muchas veces resulta ser impía y cruelmente antisocial. Esto equivale a no pensar en absoluto y genera un descontento irreflexivo con su secuela de frustraciones y otras miserias. Cuando la comparación surge, la envidia creará conflictos de dualidad, nos confundimos, nos limitamos, nos neurotizamos y violentamos.
El dolor es dolor y el amor es amor tanto para ricos como para pobres. Sólo el desarrollo educacional de la totalidad de cada individuo creará una sociedad de iguales. Con una educación total estas luchas no tienen sentido. El rango, por ejemplo, con todo su prestigio emocional y jerárquico, existe cuando hay comparaciones bajas o altas. Las capacidades técnicas están reconocidas por grados o títulos que siguen a los nombres, pero las auténticas capacidades no se pueden enmarcar en ningún grado. La comparación existe con fines utilitarios, pero no incumbe al educador comparar las capacidades de sus alumnos dándoles mayor o menor evaluación .Si a un alumno se le ayuda a descubrir por sí mismo y cultivar sus capacidades innatas, escogerá aquellas con las que pueda expresarse totalmente. Así, se le ayuda desde un principio a considerar la vida como un todo, y sus problemas psicológicos, intelectuales, funcionales, etc., no le asustará. Los informes que los educadores transmiten a los padres y alumnos, resultan coercitivos y traban la educación total. A los padres por lo general, les gusta que sus hijos se gradúen en algo que les asegure un buen medio de vida. Muy pocos son los que aspiran a una educación total. ¿Cómo hemos de superar la pobreza, la incultura y el desamor colectivo con esta educación? Los padres desean que sus hijos triunfen funcionalmente, los intimidan, o afectuosamente los instigan para que adquieran conocimientos, y los libros son, así, muy importantes. Surge así la repetición y la imitación sin un pensamiento con calidad de lo auténtico. A los padres es muy común que les interesen conocimientos superficiales que aseguren una posición respetable para una sociedad corrupta, ventajera y explotadora. Para la educación total, tanto padres como alumnos y educadores, deben estar interesados en una educación corresponsable. Para tal fin, debe haber armonía entre ellos. La curiosidad y el vivo deseo de aprender, existe desde la más tierna edad. y debe ser estimulado sin distorsiones. Si estos estímulos son permanentes y en un ambiente de feliz ternura y amorosa solicitud, la educación total se potencia geométricamente.
La franqueza emocional y la sensibilidad sólo pueden cultivarse cuando el estudiante se siente seguro en relación a la sociedad, a educadores y padres. Esta es una necesidad primaria y fundamental en todos los alumnos, en la primaria, secundaria y universidad. Pero se debe tener cuidado en no confundir seguridad con dependencia. La dependencia va siempre acompañada de temor y esto generalmente obliga a los alumnos a obedecer y a conformarse, a aceptar sin reflexión los decretos y sanciones de los educadores y mayores, sin pensar libre y propio. Así se destruye la sensibilidad y la inteligencia. Cuando los alumnos saben y se sienten seguros, el miedo no coarta la sensibilidad ni el florecimiento emocional. Este sentimiento no es lo opuesto a la inseguridad, es sentir que se puede ser lo que uno auténticamente es, sin coerción alguna. Esto ocurre cuando, tanto maestros, como padres y alumnos, se interesan en una educación total. Cuando los alumnos sienten seguridad, expresan por sí solos respeto por una educación total, y sus conductas no responderán a resistencias, obstinaciones, o sentimientos reprimidos. Ser sensible es estar enamorados de la vida en su totalidad; significa poder ser, estar atentos a cuanto nos rodea, a las plantas, a los animales, al cielo, a las aguas del río, al ave en vuelo, a la solidaridad, al conocimiento propio, etc. Esta sensibilidad produce la cualidad de una respuesta espontánea y altruista, que es moralidad y conducta verdadera, es decir, sensible. Siendo sensibles los alumnos, desarrollarán una conducta franca y sin reservas. Por lo tanto, bastará que los mayores le sugieran algo para que ellos lo investiguen fácilmente sin fricciones ni resistencias. Si nos interesa la educación total del ser humano, debemos comprender sus impulsos emotivos, que son mucho más fuertes que sus raciocinios intelectuales. Debemos educar, mucho más, la capacidad emocional y no contribuir a reprimirla. Cuando comprendemos los problemas emocionales e intelectuales, y somos capaces de resolverlos, daremos prueba de nuestra educación total. Para la total educación, la soledad es un medio para cultivar la sensibilidad y se hace necesario ayudar a practicarla. Tenemos que experimentar lo que es estar solos, lo que es meditar, es decir, lo que es morir psicológicamente. Las implicaciones de la soledad no pueden enseñarse, deben ser aprendidas. Puede uno indicar, pero no se aprende por lo que es indicado. Para experimentar esos estados debe uno estar en estado de investigación. Sólo una mente en estado de investigación es capaz de aprender. Pero cuando esta investigación es suprimida por el convencimiento previo, o por la autoridad y experiencia ajena, entonces el aprender se convierte en simple imitación y es la que lleva a repetir lo aprendido sin experimentarlo, ni comprenderlo fehacientemente.
No podemos descuidar nuestro físico, amor, no es sólo una palabra. No en dividirse en amor a Dios y amor a los hombres, o medirse como amor a unos y amor u odio a muchos. El amor se da por sí mismo con esplendor, como una flor funde su perfume. Pero siempre estamos midiendo el amor en nuestras relaciones y así lo destruimos. El amor no es artículo que pertenezca al reformador o al trabajador social, no es instrumento político con el cual crear acción. Cuando el político y el reformador hablan de amor están usando la palabra sin tocar la realidad. Porque el amor no puede emplearse como medio para un fin, ya sea en lo inmediato o en lo remoto. El amor es de la tierra toda y no de un campo o bosque en particular. En la realidad no cabe religión alguna. Cuando las religiones organizadas “usan” el amor, este deja de serlo. Las sociedades, las religiones organizadas y los gobiernos autoritarios, celosos de sus respectivas actividades, ciegamente destruyen ese amor, que se vuelve pasión en acciones destructivas. Un ser humano, en total desarrollo, por medio de la educación total y la cualidad del amor total, debe nutrirse y mantener amor como fuente de la vida. No debe ser sentimentalismo, pasión ni devoción, puesto que el amor es tan poderoso como la muerte, el nacimiento, o la realidad.
El educador debe ocuparse primordialmente de la cualidad del amor, transmitiéndolo en humildad, suavidad, paciencia, cortesía y consideración. La modestia y la cortesía son innatas en el hombre bien educado; su consideración se extiende a todos, incluidos los animales, las plantas y las cosas, y esto se refleja en su comportamiento y en su manera de hablar y actuar. Esto genera una sinergia que es amor en sí mismo y que crea un ámbito donde la educación total y el amor se contagian y practican de un modo implícito y gratificante. El énfasis en esta cualidad libera a la mente de la ambición, la codicia y el afán adquisitivo. ¿No es el amor un refinamiento de respeto y buen gusto? ¿No trae también consigo la purificación de la mente, que de otro modo tiende a fortalecerse en el orgullo? El amor es arte y mística de una vida superior. El refinamiento de la conducta no es adaptación autoimpuesta o el resultado de una experiencia externa; surge espontáneamente de esta cualidad del amor. Cuando está la comprensión de ese amor, desaparece la agitación y el recelo. El educador, para quien la educación total debe ser prioridad, debe comprender que el deseo sexual desempeña un papel importantísimo y saber afrontar, desde un principio, la curiosidad natural que a los alumnos despierta. Limitarse a impartir información biológica a los adolescentes puede conducir a una lujuria experimental si no se siente amor. Este amor, que limpia la mente de todo mal, sin la comprensión por parte del educador, corre riesgos de evaporarse. Limitarse a separar las niñas con reglamentaciones, sólo servirá para nutrir la curiosidad y mal interpretar la pasión. Es más importante que los dos sexos estén juntos.
LIBERALISMO
EDUCACION TOTAL Y LIBERTAD LABORAL
Froilán Salaya
Este libro propone destruir las falsas democracias. Implantar el liberalismo (no neoliberalismo) Crear millones de nuevos puestos de trabajo. Vencer para siempre la pobreza y la marginalidad social. Triplicar los recursos físicos. Despertar el amor, a través de una educación para la totalidad de la vida, capaz de ennoblecer nuestra cultura, y evitar las guerras. Libertar el trabajo y aumentar los ingresos, con ciencias y tecnologías. Establecer gobiernos que pongan en práctica, la soberanía de los pueblos. Crear una moneda que represente la economía real de los bienes y servicios en el mercado. El sexo como energía vital y afectiva.
Queda hecho el depósito
que marca la ley 11.723 – © Copy Right By
EDUCACION TOTAL
Vivir educadamente es estar atento a una dinámica poderosa e inteligente que es amar. El amor es total o no es nada, al igual que la educación debe ser total o no será nada. Es decir que educarse es aprender a vivir la vida en su totalidad. Por eso digo que se educa para la totalidad. Educar solo el conocimiento es educar sobre lo viejo, lo muerto, lo pasado. Las personas educadas sienten y por lo tanto resuelven todo creativamente. En el “aquí” y “ahora” está lo real. En el pasado sólo está la división, la parte y la confusión. Ser educado no es ser más bueno ni más malo, ni más intelectual o técnico. El conocimiento es útil, funcional y práctico, pero esto es sólo una parte de la totalidad. Cuando el conocimiento nos sustituye sicológicamente, nos volvemos conflictivos, confusos e irreales.
Ser educado es saber relacionarse sentidamente, y esto debe ser total. Educarse es relacionarse con lo que nos rodea, comprender, ayudar y dejarse ayudar. También educarse es estar preparado para reír, llorar o hacer sexo. El reír es una característica propia del ser humano, dentro del reino animal. Reírse mueve más de cuatrocientos músculos internos. Dos o tres minutos de risa representan tres a cuatro horas de gimnasia con aparatos varios de un gimnasio, de gran complejidad. El sexo es lo único que nos da la oportunidad de ser la totalidad, por lo menos unos instantes. Pero una auténtica educación nos permite ser totales, felices y alegres permanentemente. Este mundo cada vez más corrupto, con la actual educación, nunca podrá experimentar la libertad, el gozo y la belleza. Con la actual educación perpetuamos la opresión, la fealdad y el desamor. Sin sensibilidad, sin flexibilidad, no podemos ayudar ni comprender a los demás. Sólo lograremos la desunión y una soledad que, en la actualidad, está causando estragos. Es fundamental que podamos vencer nuestros múltiples problemas y carencias. Ello sólo lo lograremos con una educación total. La sabiduría y la educación se construyen con la pauta pedagógica y docencia de sentir a los demás. De otro modo nuestra mente y nuestro sentir se anquilosan y así dejamos de vivir comulgando con el sentir universal. Es por ello que se hace impostergable e imperiosa la educación para la totalidad de la vida.
El origen de la vida de las células, el calor, la gravedad y tantos otros fenómenos de la totalidad, están más allá del conocimiento y de los libros. Aprovecho esta oportunidad para suplicar al mundo entero que mate todo vestigio de esta vieja y cruel educación que actualmente profesamos. Sólo de este modo venceremos todo tipo de pobrezas, necesitaremos menos hospitales, menos cárceles y menos manicomios. Construyamos entre todos el nuevo mundo que se avecina. Mientras tanto, exterminemos a éste. Se hace cada vez más urgente la necesidad de vivir con una conducta radicalmente nueva. Para que así sea, es también necesaria una acción que nazca de comprender el proceso total de vivir y el proceso total de trabajar en libertad.
Una auténtica educación debe tener lugar en la totalidad de la mente y en el medio, más allá de todo idealismo y fantasía de querer remediar condicionamientos y consecuencias consumadas, puesto que no hay aprendizaje si el pensamiento se origina en conclusiones. Aprender implica amor para comprender y hacer las cosas por sí mismos. En la actual educación hay coerción de la influencia, amenaza, y persuasivo aliento a través de formas sutiles de recompensa. La actual educación cree que el aprendizaje se fomenta con la comparación, y esta, a su vez, genera la envidia a la que se le ha dado en llamar competencia .Al igual que otras formas de persuasiones, ellas, sólo engendran temor. Pero éste, sólo puede ser vencido con el amor. Es necesario cultivar el desarrollo de una mente capaz de enfrentar los múltiples problemas de la vida como un todo y que no caiga en autocontradicciones cínicas ni frustraciones. Para ello es fundamental que la mente conciba sus condicionamientos, motivos y empeños. Se debe educar la totalidad de la mente y no limitarse a impartir información. La bondad, el amor, la espiritualidad, etc., que surge de la conveniencia o del deber de la autoridad o del temor, siempre es una falsedad. Ser bueno es un estado implícito de cada ser y se logra con libertad en el medio educativo, cuando este es total.
Es necesaria la discusión y alentar al estudiante a inquirir y pensar por cuenta propia. La autoridad no tiene cabida en el aprender. Por el contrario, es necesario la mutua relación y el libre cuestionamiento. Es decir, el educador, los padres y la sociedad, deben tener sentido de la libertad para que el estudiante perciba sus urgencias y motivaciones que le revelan cada día su propio sentir, actuar y pensar en el medio. Una mente disciplinada no puede ser libre ni menos podrá serlo cuando reprime los deseos. Sólo comprendiendo los procesos totales de los deseos de la mente se adquiere libertad. La disciplina limita la mente dentro de un sistema social particular de creencias. Pero una mente así nunca está en condiciones de ser inteligente. La disciplina trae sumisión a la autoridad. La disciplina da capacidad para funcionar dentro del marco de una sociedad que exige sólo habilidad funcional que muchas veces resulta ser impía y cruelmente antisocial. Esto equivale a no pensar en absoluto y genera un descontento irreflexivo con su secuela de frustraciones y otras miserias. Cuando la comparación surge, la envidia creará conflictos de dualidad, nos confundimos, nos limitamos, nos neurotizamos y violentamos.
El dolor es dolor y el amor es amor tanto para ricos como para pobres. Sólo el desarrollo educacional de la totalidad de cada individuo creará una sociedad de iguales. Con una educación total estas luchas no tienen sentido. El rango, por ejemplo, con todo su prestigio emocional y jerárquico, existe cuando hay comparaciones bajas o altas. Las capacidades técnicas están reconocidas por grados o títulos que siguen a los nombres, pero las auténticas capacidades no se pueden enmarcar en ningún grado. La comparación existe con fines utilitarios, pero no incumbe al educador comparar las capacidades de sus alumnos dándoles mayor o menor evaluación .Si a un alumno se le ayuda a descubrir por sí mismo y cultivar sus capacidades innatas, escogerá aquellas con las que pueda expresarse totalmente. Así, se le ayuda desde un principio a considerar la vida como un todo, y sus problemas psicológicos, intelectuales, funcionales, etc., no le asustará. Los informes que los educadores transmiten a los padres y alumnos, resultan coercitivos y traban la educación total. A los padres por lo general, les gusta que sus hijos se gradúen en algo que les asegure un buen medio de vida. Muy pocos son los que aspiran a una educación total. ¿Cómo hemos de superar la pobreza, la incultura y el desamor colectivo con esta educación? Los padres desean que sus hijos triunfen funcionalmente, los intimidan, o afectuosamente los instigan para que adquieran conocimientos, y los libros son, así, muy importantes. Surge así la repetición y la imitación sin un pensamiento con calidad de lo auténtico. A los padres es muy común que les interesen conocimientos superficiales que aseguren una posición respetable para una sociedad corrupta, ventajera y explotadora. Para la educación total, tanto padres como alumnos y educadores, deben estar interesados en una educación corresponsable. Para tal fin, debe haber armonía entre ellos. La curiosidad y el vivo deseo de aprender, existe desde la más tierna edad. y debe ser estimulado sin distorsiones. Si estos estímulos son permanentes y en un ambiente de feliz ternura y amorosa solicitud, la educación total se potencia geométricamente.
La franqueza emocional y la sensibilidad sólo pueden cultivarse cuando el estudiante se siente seguro en relación a la sociedad, a educadores y padres. Esta es una necesidad primaria y fundamental en todos los alumnos, en la primaria, secundaria y universidad. Pero se debe tener cuidado en no confundir seguridad con dependencia. La dependencia va siempre acompañada de temor y esto generalmente obliga a los alumnos a obedecer y a conformarse, a aceptar sin reflexión los decretos y sanciones de los educadores y mayores, sin pensar libre y propio. Así se destruye la sensibilidad y la inteligencia. Cuando los alumnos saben y se sienten seguros, el miedo no coarta la sensibilidad ni el florecimiento emocional. Este sentimiento no es lo opuesto a la inseguridad, es sentir que se puede ser lo que uno auténticamente es, sin coerción alguna. Esto ocurre cuando, tanto maestros, como padres y alumnos, se interesan en una educación total. Cuando los alumnos sienten seguridad, expresan por sí solos respeto por una educación total, y sus conductas no responderán a resistencias, obstinaciones, o sentimientos reprimidos. Ser sensible es estar enamorados de la vida en su totalidad; significa poder ser, estar atentos a cuanto nos rodea, a las plantas, a los animales, al cielo, a las aguas del río, al ave en vuelo, a la solidaridad, al conocimiento propio, etc. Esta sensibilidad produce la cualidad de una respuesta espontánea y altruista, que es moralidad y conducta verdadera, es decir, sensible. Siendo sensibles los alumnos, desarrollarán una conducta franca y sin reservas. Por lo tanto, bastará que los mayores le sugieran algo para que ellos lo investiguen fácilmente sin fricciones ni resistencias. Si nos interesa la educación total del ser humano, debemos comprender sus impulsos emotivos, que son mucho más fuertes que sus raciocinios intelectuales. Debemos educar, mucho más, la capacidad emocional y no contribuir a reprimirla. Cuando comprendemos los problemas emocionales e intelectuales, y somos capaces de resolverlos, daremos prueba de nuestra educación total. Para la total educación, la soledad es un medio para cultivar la sensibilidad y se hace necesario ayudar a practicarla. Tenemos que experimentar lo que es estar solos, lo que es meditar, es decir, lo que es morir psicológicamente. Las implicaciones de la soledad no pueden enseñarse, deben ser aprendidas. Puede uno indicar, pero no se aprende por lo que es indicado. Para experimentar esos estados debe uno estar en estado de investigación. Sólo una mente en estado de investigación es capaz de aprender. Pero cuando esta investigación es suprimida por el convencimiento previo, o por la autoridad y experiencia ajena, entonces el aprender se convierte en simple imitación y es la que lleva a repetir lo aprendido sin experimentarlo, ni comprenderlo fehacientemente.
No podemos descuidar nuestro físico, amor, no es sólo una palabra. No en dividirse en amor a Dios y amor a los hombres, o medirse como amor a unos y amor u odio a muchos. El amor se da por sí mismo con esplendor, como una flor funde su perfume. Pero siempre estamos midiendo el amor en nuestras relaciones y así lo destruimos. El amor no es artículo que pertenezca al reformador o al trabajador social, no es instrumento político con el cual crear acción. Cuando el político y el reformador hablan de amor están usando la palabra sin tocar la realidad. Porque el amor no puede emplearse como medio para un fin, ya sea en lo inmediato o en lo remoto. El amor es de la tierra toda y no de un campo o bosque en particular. En la realidad no cabe religión alguna. Cuando las religiones organizadas “usan” el amor, este deja de serlo. Las sociedades, las religiones organizadas y los gobiernos autoritarios, celosos de sus respectivas actividades, ciegamente destruyen ese amor, que se vuelve pasión en acciones destructivas. Un ser humano, en total desarrollo, por medio de la educación total y la cualidad del amor total, debe nutrirse y mantener amor como fuente de la vida. No debe ser sentimentalismo, pasión ni devoción, puesto que el amor es tan poderoso como la muerte, el nacimiento, o la realidad.
El educador debe ocuparse primordialmente de la cualidad del amor, transmitiéndolo en humildad, suavidad, paciencia, cortesía y consideración. La modestia y la cortesía son innatas en el hombre bien educado; su consideración se extiende a todos, incluidos los animales, las plantas y las cosas, y esto se refleja en su comportamiento y en su manera de hablar y actuar. Esto genera una sinergia que es amor en sí mismo y que crea un ámbito donde la educación total y el amor se contagian y practican de un modo implícito y gratificante. El énfasis en esta cualidad libera a la mente de la ambición, la codicia y el afán adquisitivo. ¿No es el amor un refinamiento de respeto y buen gusto? ¿No trae también consigo la purificación de la mente, que de otro modo tiende a fortalecerse en el orgullo? El amor es arte y mística de una vida superior. El refinamiento de la conducta no es adaptación autoimpuesta o el resultado de una experiencia externa; surge espontáneamente de esta cualidad del amor. Cuando está la comprensión de ese amor, desaparece la agitación y el recelo. El educador, para quien la educación total debe ser prioridad, debe comprender que el deseo sexual desempeña un papel importantísimo y saber afrontar, desde un principio, la curiosidad natural que a los alumnos despierta. Limitarse a impartir información biológica a los adolescentes puede conducir a una lujuria experimental si no se siente amor. Este amor, que limpia la mente de todo mal, sin la comprensión por parte del educador, corre riesgos de evaporarse. Limitarse a separar las niñas con reglamentaciones, sólo servirá para nutrir la curiosidad y mal interpretar la pasión. Es más importante que los dos sexos estén juntos.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario