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miércoles, 31 de enero de 2018

LA ÉTICA DEL SEXO Y LA EDUCACIÓN TOTAL






FROILAN SALAYA

froifra@gmail.com

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LA ÉTICA DEL SEXO Y  LA EDUCACIÓN TOTAL     

 La educación total debe asumir y educar sobre lo que es el sexo. Podría decirse que las diversas morales, cada una a su modo, han dado como resultado la civilización de la sexualidad. Ante la actividad sexual de toda índole, han surgido históricamente diferentes regulaciones, las cuales, a manera de costumbre, de ley, de castigo o de orientación, han sometido a cauce la impetuosidad del impulso sexual. La gente se pregunta por la corrección o incorrección del amor libre. Y más tratándose del sexo femenino, de la prostitución, del queridismo, (tener amante o querido), de la masturbación, del baile, del “petting”, de los métodos anticonceptivos, del divorcio, etc. Delante de este cúmulo de preguntas, la educación actual no responde. La historia ha ofrecido una muy variada gama de respuestas, gama también variada a un mismo tiempo, según las diversas geografías y culturas. De ordinario, las prescripciones éticas “haz esto”, evita lo de más allá”, vienen respaldadas por religiones que amparan determinada normativa sexual. Es curioso observar cómo, dentro de una misma historia religiosa, cambia la prescripción ético sexual. Así acontece, por ejemplo, en la historia bíblica. Vemos que en Antiguo Testamento, se permitía la poligamia y el divorcio, mientras que esto estuvo prohibido después del advenimiento del cristianismo, que aún cuando se trata de una religión minoritaria, está enclavado en una geografía imperativa del mundo.          De entrada resulta chocante la pluralidad de soluciones que requieren las preguntas hechas a las diversas éticas sociales, pero probablemente todo el mundo esté de acuerdo por lo menos, en que debe existir algo que regule el quehacer sexual, y esto por una observación bien sencilla. Ésta consiste en darse cuenta de que el hombre puede actuar de una manera u otra en el terreno de los hechos, pues puede, por ejemplo, serle fiel a su esposa o no, sin que determinismo alguno prefabrique su actuación. Esto no sucede con los animales, porque los brutos no pueden hacer esto o lo otro, masturbarse o no masturbarse, pongamos por caso. Los animales, a diferencia de los hombres, tienen fatalmente asignado su comportamiento sexual. En los hombres, el estímulo exterior permanece en un punto muerto y la acción vendrá después de la respuesta que les dé su cerebro en la intimidad. Para ponerlo más claro, en el bruto, el circuito estímulo-respuesta forma un todo. Es algo ajustado. En el hombre en cambio, se da una rotura entre estímulo y respuesta y no hay “ajustamiento”, porque el hombre tiene libertad de elección entre posibilidades y el bruto no.          Entonces surge algo nuevo para el ser humano, y es que éste puede dejar en suspenso la respuesta a dar, y no obstante, como hay que dar alguna, se ve forzado a preferir entre las posibles respuestas. Pero, ¿preferir según qué?, pues hacerlo con los dados no es serio, en otra fuente tiene que estar el porqué de su conducta. A este hontanar que se sitúa más allá del comportamiento mismo, le llamamos ética. Y la ética se explicita en normas. Cada confesión religiosa tiene su preceptiva al respecto. No nos parece oportuno, en el presente caso, privilegiar los preceptos sexuales de una determinada religión; preferimos caminar por la ética, previo a todo posible conjunto de prescripciones que una agrupación religiosa imponga a sus miembros. De momento nos basta saber que la sexualidad necesita de reglamentaciones en el ámbito humano. ¿Qué puede hacerse sexualmente y qué no? Y ¿por qué? O más radicalmente, ¿por qué no está todo permitido en lo que se refiere a la actividad sexual? ¿Por qué colocarle barreras? He aquí unos cuantos interrogantes que exigen nuestra atención en la educación total. Otra cosa llama la atención respecto de la ética sexual que se ve establecida en nuestra sociedad. Es el fenómeno de la doble moral. Una moral para el sexo masculino y otra para el femenino. Ante las aventuras e intrigas sexuales del varón, fácilmente brota la sonrisa, o cuando menos, la tolerancia; muy otra es la reacción del público cuando se trata de una mujer, y mucho más, si cabe, cuando es cuestión de una joven que ha llegado a ser madre sin ser esposa. En tal circunstancia, no se tiene indulgencia alguna y todo el peso de la moral se deja caer encima de la desventurada.          Estas breves reflexiones son una invitación para abordar seriamente el problema de la ética sexual en la educación total, para saber que acontece en el terreno en el que tales desequilibrios pueden observarse, a fin de llegar a una actitud sensata.          No es fácil para el alumno, los padres y educadores, internarse por los vericuetos de la moral sexual, porque, aún no tratándose de la casuística, sino de los principios generales reguladores, nos hallamos en una gran confusión. Así como la ética ha alcanzado en otros terrenos un grado de objetividad muy notable, no sucede lo mismo en el campo de lo sexual. Aquí la moral no ha logrado desprenderse completamente del “pensamiento mágico”, propio de los pueblos primitivos y de los niños. Y es porque lo sexual no puede despojarse fácilmente del misterio que lo envuelve. El tabú misterioso, y la prohibición sobrecargada de amenazas angustiosas, son todavía un obstáculo para la mayoría de los mortales y su compendio de ética sexual. Muchos vestirán esta base moral con ropajes de tal o cual credo religioso, pero no pasarán de ser eso, ropajes. Para decirlo de una forma poética. Allá en el fondo, en el mundo de los verdaderos móviles, encontramos el resultado inconsciente de un “súper yo” colectivo, que tiene atenazados a quienes se creen viviendo en el terreno del “logos” de la razón.          No es ninguna exageración sostener que la moral sexual anda, de hecho, polarizada a través de los conceptos de mal y de pecado, como si el bien y la virtud estuvieran reñidos con la sexualidad. No ocurre esto en los demás campos éticos en los que se tienen presentes los dos polos, el del bien y el del mal, a fin de formular juicios de valor. El pecado sexual, retiene el monopolio de todo pecado ante algunas personas. Nos hallamos frente a una doble aberración que ha invadido la conciencia de los humanos: en primer lugar, el concepto de “pecado sexual” lo domina todo. Aún (si existe una voluptuosidad en la pareja, por inocente que ésta sea), el de la unión legítima. Y en segundo lugar, lo confusa que es a veces la formulación del imperativo sobre ética sexual. Los criterios de valoración en tal terreno, acostumbran a ser la vergüenza y un sentimiento oscuro de posible castigo. Como bien puede comprenderse, siguiendo por esta línea, resulta imposible superar los criterios de valoración ética con la actual educacion.          Ni la angustia, ni la culpabilidad subjetiva, pueden constituirse en valores, por muy unidos que se presenten ambos hechos sexuales. La claridad tiene que buscarse en otras partes. Más todavía, no falta el caso en que angustia, culpabilidad y vergüenza, se convierten en excitantes eróticos, gracias a un proceso que nos recuerda los reflejos condicionados de Pavlov. Ni los mecanismos subconscientes, ni los reflejos condicionados pueden erigirse en regla moral y, no obstante, como debemos regular nuestra actividad sexual, pues no nos viene regulada por la fisiología, tenemos que buscar criterios de comportamiento que sean objetivos y estén alejados de cuánto hemos venido analizando. Pero aplicar estos criterios sólo sirve para deshumanizar al hombre, que está hecho para llevar las riendas de su propia conducta y no para convertirse en juguete de mecanismos fatales y anónimos.         En el terreno de los hechos, cuando mas descendemos en la escala animal, mas sometido hallamos el comportamiento sexual al juego de las hormonas; e inversamente, a medida que ascendemos en dicha escala, más el placer sexual se libera del peso hormonal, de suerte que al llegar al plano humano, las hormonas juegan un papel mucho menor e incluyen los estados espirituales. Situados en este punto, el problema ético de la sexualidad se plantea de otra suerte y podría formularse preguntándose por qué el peso de la biología o de la suprabiología es la norma de la conducta sexual. Chauchard afirmaba que, en el ámbito humano, la normalidad biológica y la normatividad ética se implican mutuamente.         La reflexión ética supera el puro dato positivo, tanto biológico como psicológico, para adentrarse por tierras extrañas a estas ciencias. A lo sumo, podrá sostenerse que la conducta humana tiene que estar reglamentada éticamente para obtener el óptimo biológico, pero menos correcto resulta decir que la ética tiene que venir regulada por la biología peculiar que se enraíza en la persona y que ésta emerge por encima de lo meramente biológico.          Entre lo estrictamente perteneciente a la biología y lo perteneciente a la persona, se producen desfases cronológicos que agravan la problemática de una ética del sexo. Así nos hallamos con que el adolescente es apto para engendrar mucho antes de ser apto para amar de persona a persona. Obsérvese que no decimos enamorarse, sino amar: ambos fenómenos pueden muy bien distinguirse desde el ángulo psicológico. Y sin embargo, seguiremos creyendo que la acción sexual, sea la que sea, no puede realizarse por una simple presión hormonal, sino que tiene que venir exigida por algo más, que nos explique el porqué de la originalidad humana, y aquí la educación total puede ayudar.         No creemos proferir un dislate si sostenemos que el amor personal de un “yo” a un “vos”, es fundamental en la relación sexual y que el placer obtenido es instrumental en tal relación, pues juega un papel manifestador del amor para comunicarse. Parece pues, que una primera norma de la conducta sexual, debe deducirse del hecho de que se relacionan “personas”. Podrá hablarse de una cierta inventiva en la ética de la vida sexual, pero siempre la iniciativa tendrá que subordinarse a un dato superior: que la persona, siendo un sujeto, no puede ser tratada como un objeto, porque los objetos se utilizan, pero los sujetos provocan sentimientos. Los objetos son medios útiles para otros fines, no así la persona humana, que siempre debe ser un fin en sí misma. El respeto a los valores del otro debe presidir la normativa sexual. Decía Merleau Ponty, la sexualidad es una forma de existencia, una concreción de ésta. O en una expresión heideggeriana, la sexualidad es uno de los modos de estar en el mundo. Es decir, un problema básico de la existencia es el sexual, entendido como relación con el otro. Una de las modalidades existenciales, es la de “uno para el otro”. Esto es fundamentalmente para la sexualidad. No olvidemos que el sujeto obtiene del “otro” el goce, siempre que se trate de actos sexuales normales y satisfactorios. Toda ética sexual tiene que tener  constantemente delante de la vista, el hecho según el cual, el sexo es una realidad relativa, y que la sexualidad relaciona “personas”. Bien es verdad que hasta alcanzar la madurez, el individuo sigue un proceso evolutivo en lo sexual que es un tanto extravagante. Las etapas inmaduras de la sexualidad  humana, tendrán que regularse moralmente desde el término y la finalidad de la peripecia evolutiva. No es igual ser individuo que persona, para la educación total.         Únicamente desde la moral sexual del adulto, puede contemplarse el púber para formular juicios éticos sobre su comportamiento; será bueno cuando conduce a la sexualidad adulta, y malo cuando de desvía de tal encantamiento. Precisar detalles de una tarea incierta, a menos que se adopte la moral de una confesión religiosa concreta, cosa que aquí no corresponde, ni he querido hacer, a fin de situarnos en aquello común en que deben comulgar las morales sexuales: el sentir y el vivir los hechos, que es idéntico a vivir científicamente. Aún cuando no tengamos conocimientos previos, son los hechos los que nos darán las respuestas. Pero es interesante dejar muy bien sentado el qué y el por qué de la ética sexual adulta, ya que se trata del paradigma de toda forma de moral sexual en la educación.         Cada consorte tiene sus deberes respecto del otro. No se responsabiliza tan sólo de uno mismo, sino también de la otra parte, porque cada uno tiene algo que también es del otro. Darse cuenta de esto, no sólo es vivir científicamente, sino también artísticamente, y una expresión educativa de la totalidad.          Precisamente, el vivir artísticamente es actuar por lo que se siente en forma sincera y auténtica. No será pues, éticamente bueno, adoptar una resolución egoísta que solamente satisfaga a uno de los amantes, aunque tal actitud se tome bajo una capa de protección religiosa, de promesas y sacrificios.          La pareja tiene que consagrarse en el amor único, único factor por otro lado, que facilitará una descendencia mentalmente sana. Una actividad sexual al margen del amor,  es actividad fisiológica más que humana, y por lo tanto, descartable éticamente, pues la ética debe empeñarse en hacer cada vez más humanos a los hombres. La apetencia física despojada del amor, pierde todo valor y se reduce a una insignificancia. En cambio, animado por el amor, sirve para expandir las potencialidades humanas.         El primer deber que debe presidir las relaciones amorosas, así como también toda relación humana, es el de evitar cualquier daño al otro. Esto implica estar atentos, observarnos permanentemente, sentir pura y auténticamente nuestras prosecuciones mentales, es decir, ser conscientes de los hechos y admitir que la veracidad de las respuestas es dinámica, es decir, cambian de instante en instante. Esto también implica un sentir profundo, es decir, un arte profundo y un advertir los hechos para un razonamiento a fondo, lo cual es también el conocerse totalmente. Más todavía, quien haya madurado su personalidad, quien haya robustecido su intimidad, no va a contentarse con respetar la posible dicha del otro, sino que tratará de acrecentársela hasta procurarle toda la felicidad que pueda.          Lo carnal no agota lo inefable de la sexualidad del hombre, sino que pasa a ser el vínculo de que se vale la comunión amorosa, vehículo ciertamente indispensable y sin el cual se predicaría un amor angélico y deshumanizado a la vez. La relación amorosa excluye la tiranía y pide igualdad. Ni los tiranos, ni los esclavos sexuales, respetan la ley fundamental de la ética de los sexos, que es lúcida y dinámica cuando nace del sentir y el darse cuenta de los hechos tal cual son.         La ética, no solo ha de contar con la pareja para constituirse, sino que también ha de tener presente a la descendencia y a los demás coetáneos, Vivir de espaldas al mundo es vivir alienado, ya que todos estamos comprometidos en la misma y alucinante aventura de vivir. La moral tendrá que presentar al amor personal entre las parejas, y también la posible llegada de los hijos y la presencia de la sociedad entera con sus complicaciones propias y reales del diario vivir. Tener en cuenta este triángulo, es indispensable para montar una ética que no resulte amputada, y, por lo mismo, monstruosa, y que si la educación es total, podrá evitar.         Tener presente a los hijos y a todos los demás en las relaciones sexuales, llevará no pocas veces a preguntarse por el número de hijos a tener. No se puede tener hijos sin importar de que manera y en qué condiciones; como decía Marañón: “el hacer hijos no es una cuestión meramente cuantitativa, sino principalmente cualitativa.         La aptitud para concebir debe regularse en forma conveniente para los padres, para sus hijos y para la sociedad. La maternidad y la paternidad deben ser conscientes, racionales, y no meramente fisiológicas. Obligar a los esposos a procrear, quieran o no, sobre la base de prohibir y no difundir los medios reguladores del  nacimiento, trae de hecho, por ejemplo un aumento de los abortos y de los adulterios, según se guarde o no la continencia con el consorte. Actualmente ha pasado a ser un hecho de civilización y de cultura. Por esto se legisla sobre este tema. Aún cuando se lo hace pésimamente. También los “otros” cuentan, en el momento de pensar sobre la regulación ética del comportamiento sexual. El marco, por ejemplo de un pueblo primitivo es muy distinto al marco de una ciudad moderna; en uno y otro caso, será diversa la manera en que se hace vivo el principio ético sexual. Las iglesias cristianas han operado en general una separación muy marcada en carne y espíritu, vilipendiando la primera y enalteciendo el segundo. Las herejías gnósticas y maniqueas, son situaciones extremas de esta separación. Las raíces del horror por el cuerpo, las hallaríamos remotamente en las influencias chauvinistas que empezaron a penetrar en Grecia hacia el siglo IX antes de Cristo, procedentes de Tracia y Escitia, y que presentaban una idea del alma como entidad desterrada. Pitágoras, Empédocles, Platón y Plotino, organizaron intelectualmente estas ideas, y de ellas resultó que el cuerpo es el estorbo del alma, del espíritu. Una corriente cristiana y muy poderosa, montó su moral y su ascética sobre esta corriente platónica, e hizo de la carne, el pecado por excelencia. La otra corriente que surge de Santo Tomás de Aquino en el siglo XIII, se inspira en Aristóteles y concibe substancialmente al hombre como un ser único, a la vez cuerpo y espíritu. Pero la primera corriente, la platónica y neoplatónica, ha pesado enormemente en la formación ética de todas las iglesias cristianas, de suerte que hasta la actualidad ha llegado a publicarse que la mujer es el vicio del hombre.          Tanto escalofrío han provocado los siglos cristianos, que en esos tiempos, en lugar de usarse la expresión “amor”, (debido a la carga que esta palabra trae de erotismo y de “carne”), han preferido el término caridad, vocablo que si bien es puro por excelencia, está desprovisto de espontaneidad, y exige que se mande para que exista. Se han canonizado mártires, vírgenes, religiosa y viudas penitentes, pero los buenos esposos no han sido presentados como grandes modelos de santidad canonizada. Se trata del miedo a la carne, reliquia de la filosofía griega, más que idea clara del mensaje de Cristo, cuando Éste fue quien más enfatizó sobre el amor. Los católicos, de manera especial, se ven constreñidos por ahora, a confesar que la virginidad está por encima del amor matrimonial, lo que no deja de plantear un problema al intentar elaborar un humanismo cristiano. No nos imaginamos empero, que en la esencia del cristianismo no esté incorporada esta relación entre la materia y el cuerpo. Esto pertenece a la ganga histórica que se ha ido pagando con los tiempos y de la que la iglesia se esfuerza por desprenderse de manera especial en la actualidad. He hecho esta breve incursión por el cristianismo, dado el peso que ejerce su ética sexual, y a los fines de ofrecer elementos de juicio sobre la misma y que la educación total debe propender a desaprenderse.         Acabamos de realizar un recorrido por las tierras de la ética de la sexualidad con alusiones a posibles consideraciones teológicas sobre ella. Frente a los impugnadores de todo constreñimiento en materia sexual, hemos impuesto unos principios básicos conductores de la empresa sexual humana. Algunos nostálgicos quisieran barrer todo dique de contención, a fin de gozar de una libertad absoluta que no conozca traba alguna. Pero esta actitud es antihumana, porque no toma en cuenta que el hombre es un ser con fronteras, y que sólo respetándolas se crea una cordura y un orden pleno de libertad, que le permite sobrevivir como hombre.         “No todo está permitido”, exclamaba Camus con un grito extremadamente humanista, aunque más intuido que deducido.

COMO CULTIVAR LOS VALORES EN ESTA EDUCACIÓN TOTAL





FROILAN SALAYA

froifra@gmail.com

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COMO CULTIVAR LOS VALORES EN ESTA  EDUCACIÓN TOTAL         

  El extraordinario significado de los valores en la vida cotidiana, ensancha el espíritu y genera un bienestar propio, que se hace extensivo a todos. Asimismo, se rompen los egoísmos. Haz al prójimo lo que quieres que el prójimo te haga, fue una valoración aconsejada por Cristo. No es necesario que nos elijan embajador de Francia, o embajador de la sociedad de los nobles, para emplear esta filosofía de aprecio hacia los demás. Todos los días y a cada instante, se pueden obtener resultados mágicos con ella. Frases simples como lamento molestar, por favor, gracias, tenga la bondad, hacen genialmente placenteras nuestras relaciones. Tal es el poder estupendo cuando estas frases se dicen con apreciación sincera.            Cada nación se cree superior a otras y cuando se descuidan los modos y valores espirituales de la cortesía, esto da origen a patriotismos y guerras. Emerson dijo: “todos los hombres que encuentro son superiores a mí en algún sentido, y en tal sentido, puedo aprender de todos”. Pero lo patético es que las personas sin valores se sienten más importantes y tratan de apagar la verdad de su propia insignificancia mediante la clamorosa y tumultuosa muestra exterior de envanecimiento, que resulta siempre ofensiva y vergonzosa. Llegamos al matrimonio y nos descuidamos de tener primero los valores que este acto requiere. Es decir, no sabemos pronunciar palabras dulces, halagüeñas y ensalzar el amor. Si usted quiere darse y dar un festín todos los días, no censure la forma en que su mujer atiende la casa, ni haga comparaciones odiosas con su madre. Por el contrario, elogie sus cualidades, nunca reproche sus defectos. Exprésele su satisfacción por haberse casado con la única mujer que combina los atractivos de Venus y Minerva con cualidades de tan excelente ama de casa. Llévele rosas, sonrisas y palabras  cálidas cuando regrese a su casa. Un hombre conquistó los ahorros y los corazones de más de veinte mujeres. Todo lo que hizo para lograrlo fue hablar bien de ellas. De manera que si desea ser amado y considerado por su mujer, haga que ella se sienta importante. Pero cuando lo haga, hágalo sinceramente. Esta filosofía genera resultados mágicos en todo tipo de relación. La falta de valores nos lleva a la perdición y nos impide tener relaciones tan eficaces como felices. Si por el contrario nos irritamos y decimos las cosas que a la gente no le agrada, lo pasaremos bien mientras descarguemos nuestro veneno. Eso no es relacionarnos ni compartir el placer de relacionarnos. Sólo es hostilidad de nuestros arranques belicosos. Ello no nos ayudará a comprender los desacuerdos, muchas veces inevitables y necesarios. Cómo nos relacionamos es un importante componente de la educación total.          Para llevar a buen término un acuerdo,  es fundamental adoptar una actitud amistosa que permitan que nuestras ideas aparezcan como propias de la otra parte. Dijo Lao tsé: “La razón por la cual los ríos y los mares reciben el homenaje de cien torrentes de las montañas, es que se mantienen por debajo de ella. Así son capaces de reinar sobre todos los torrentes de las montañas. De igual modo, el sabio que desea estar por encima de los hombres, estos no sienten su peso; aunque su lugar esté delante de ellos, no lo toman como un insulto”. Si nos proponemos cambiar un punto de vista o una posición de los demás sin ofenderlos, debemos empezar asumiendo una actitud de respeto y aceptación hacia la otra persona. Su reacción dependerá siempre de nuestra actitud. Es fundamental llamar la atención sobre los errores de los demás, si, pero haciéndolo indirectamente y de tal modo que ellos mismos infieran. Hablar primero de nuestros errores, permite a la otra parte a comprender los propios y revertir situaciones litigiosas. No resulta difícil escuchar una  relación de los defectos propios, si el que la hace empieza admitiendo humildemente que él también está muy lejos de ser perfecto. Es preferible hablar primero de nuestros defectos y errores, antes de criticar al prójimo. Por otra parte, a nadie le agrada recibir órdenes.           Es  más efectivo hacer preguntas en lugar de dar órdenes directas. Cuan vitalmente importante resulta esto y cuan poco nos detenemos a pensarlo. Criticamos a un niño o a un empleado frente a los demás sin pensar que herimos su orgullo, mientras que al contrario, unas palabras de aliento y consideración, resultan  un auténtico alivio a las heridas que provocamos. ¿No resulta más sagaz sugerir y dejar que los demás lleguen por sí solos a los resultados que uno mismo quiere obtener?. Nadie quiere sentir que se le quiere obligar a comprar o hacer una cosa determinada. Todos preferimos creer que compramos lo que se nos antoja y aplicamos nuestras ideas. Roosvelt se esforzaba en consultar a los demás y demostraba respeto por sus consejos. El gran secreto de Sócrates era que siempre empezaba destacando los puntos en que estaba de acuerdo, para así lograr que las otras personas digan reiteradamente sí, y evitaba que dijeran no. Cuando una persona ha dicho no, todo el orgullo que hay en su yo, exige que sea consecuente con el no. Son muy claros los patrones psicológicos. Cuando una persona ha dicho no, en realidad ha hecho mucho más que pronunciar una palabra de apenas dos letras. Sus glándulas, nervios y músculos se aúnan en un estado de rechazo. Todo el sistema se pone en guardia contra la aceptación. Es por eso que un orador hábil, logra que su auditorio diga y sienta reiteradamente sí. Todo el organismo se pone en movimiento positivo de aceptación y apertura para lograr nuestra proposición final. Los chinos dicen que quien pisa con suavidad, va lejos. Han pasado cinco mil años estudiando la naturaleza humana, demuestran respeto por las opiniones ajenas y jamás le dicen al prójimo que se equivoca. La autobiografía de Benjamín Franklin explica como vencer el hábito de disentir y transformarse en diplomático y suave para con los demás. Cuando alguien expresa dudas acerca de cualquiera de nuestras presunciones, nos lleva a buscar toda suerte de excusas para aferrarnos a ellas. La mayor parte de lo que llamamos razonamiento, consiste en encontrar argumentos para seguir creyendo en lo que ya creemos. Es evidente  que lo que nos resulta caro no son las ideas, sino nuestra estima personal. La palabra no es muy importante en los asuntos humanos, lo más importante es advertirlo. Cuando nos equivocamos, a veces lo admitimos por dentro, pero no tenemos el valor de hacerlo en público. Pocas personas son lógicas. Se dice que el sentido común es el menos común de los sentidos.             Casi todos tenemos prejuicios y preconceptos que nos toman extemporáneos, sin valores, y por lo tanto, sin cordura. Si usted suele decirle a los demás que se equivocan, está perdido, los enoja, y la imputación les endurece el corazón. De esta manera se va perdiendo la práctica de los valores correspondientes a cada caso. A usted le gustaría pensar según el método científico, ¿no es así?... aparte de usted mismo, nadie se lo impide. Advierta que no se verá en aprietos por admitir que se equivoca. Esto detiene las discusiones estériles y da al prójimo el deseo de ser justo y ecuánime. Los otros advertirán que también pueden estar equivocados. Si usted advierte que la otra parte se equivoca, ha de ser tan sabio para no decírselo abiertamente, pero puede hacerlo indirectamente. El refrán dice que se ha de enseñar como si no se lo estuviera haciendo y proponer cosas ignoradas como si fueran olvidadas. Si se debe demostrar algo sin que nadie lo sepa, es necesario hacerlo sutilmente, de tal modo que nadie sepa que lo está haciendo. Nunca empiece diciendo: le voy a demostrar tal o cual cosa, esto estará muy mal. Sonará como decir: soy más astuto que ustedes, y resultan ser desafíos que despiertan la oposición. Así se logra que quien nos escuche, solo quiera reñir. Por el contrario, si usted apela a los valores de la Divinidad, hará que las personas se sientan valoradas. Así sienten que los demás sientan que usted se interesa auténticamente por ellos. Quizás aquí quepa lo dicho cien años antes de Cristo por el gran poeta Pablo Siro: “Nos interesan los demás cuando se interesan por nosotros. Si usted quiere lograr una apertura efectiva y una personalidad agradable en las relaciones humanas, tome y practique los valores los valores que indica la Divinidad. Estos se pueden aplicar al trabajo, la investigación, los negocios, la conquista de mujeres, etc., y los resultados son siempre mágicos e infalibles. Ello nos da fuerzas también para obtener amigos, dedicándonos a hacer cosas que requieren tiempo y altruismo. El individuo que no se interesa por sus semejantes, es quien tiene las mayores dificultades en la vida y causa las mayores heridas a los demás.          De ellos surgen infinidad de fracasos sociales. Por qué habrá de interesarse por usted  el prójimo si usted primero no se interesa por él? El mundo está repleto de personas egoístas y aprovechadoras. Los pocos individuos que sin egoísmos tratan de servir a los demás, no tienen competencia y tienen grandes ventajas, Young dijo: “el hombre que se pueda poner en el lugar de los demás y que pueda comprender las prosecuciones de la mente ajena, no tiene que preocuparse por su futuro”. Existe un secreto casi mágico para tratar a la gente, y es que los demás sienten el gran deseo de hacer algo. ¿Qué es ese algo?. Entre sólo algunas cosas puedo citar: la satisfacción sexual, el buen sueño, los buenos alimentos, mucho dinero para obtener las cosas que con él se obtienen, vida en el más allá, sentido de la propia importancia, etc. Si fuéramos iguales a los animales, no sentiríamos por ejemplo, ese deseo de ser importantes. Hoy sería imposible que dispusiéramos de nuestro singular y personal carácter. Hay personas que se convierten en inválidas para obtener importancia, simpatía, atención, y lograr así sus deseos. Nuestra máxima capacidad para motivar y despertar entusiasmo, es la mejor forma de desarrollar lo mejor que hay en nosotros. Para ello será bueno que olvidemos la adulación  y demos pruebas de apreciaciones honradas de las cualidades ajenas. Seamos calurosos en la apreciación, abundantes en los elogios, y la gente acogerá con cariño nuestras palabras y las atesorará. Las repetirá toda una vida, años después de haberlas olvidado nosotros. Hablo de una nueva forma de vivir. Es decir, vivir realmente en sociedad, vivir con los otros, abandonar la soledad y el egoísmo invalidante para cultivar una actitud mental distinta, que nos de felicidad y paz, para disfrutar de toda nuestra existencia. William James hablaba de los hombres que nunca se habían encontrado a sí mismos, cuando declaró que el hombre medio desarrolla apenas el diez por ciento de su capacidad mental latente. Si calculamos lo que podemos llegar a ser, encontraremos que sólo estamos apenas despiertos. Hemos sido hechos de un modo que asusta y maravilla a la vez. Decía Emerson: “Llega un momento en la educación de todo hombre, donde la envidia se reconoce como la ignorancia, de que la imitación es un complemento; de que el hombre tiene que tomarse a sí mismo para bien o para mal, aunque el proceder inverso esté lleno de riquezas, ningún grano nutritivo puede llegar a uno si no es a través del trabajo. Siempre y cuando abandonemos las imitaciones, nos encontraremos a nosotros mismos. Aquí nos daremos cuenta de que somos un diamante en bruto. La talla del mismo implica orden y libertad, e implícitamente la libertad implica orden. El orden y el trabajo, son las primeras leyes del cielo y del universo todo. Es común ver una imagen de desorden cuando un escritorio está atestado de papeles. Esto explica que no se hagan las cosas por orden de importancia y porque postergamos siempre nuestro trabajo. Es decir, hay desorden y trabajo incumplido que no se resuelve en tiempo y forma. Cuando nuestra capacidad o tiempo no alcanzan, hay que aprender a delegar. En caso contrario, los detalles y la confusión impedirán que su acción sea eficaz. Esto causa agotamiento y crea preocupaciones y tensiones que podemos evitar. Muchas personas se agotan, enferman y nunca rinden resultados satisfactorios ni de importancia. En cambio hay gente que sabe delegar, organizar e inspeccionar. Hace así el trabajo, no se agobia, y resulta victoriosa en todo sentido. La fatiga y el cansancio provienen de nuestras tensiones mentales, emocionales y psicológicas. Esto afirma el Doctor Brill, que fue una de las más importantes autoridades de la psiquiatría americana. La alegría, la satisfacción, etc., nunca producen cansancio. En cambio el aburrimiento, la ira, la codicia, etc., sí,  y nos producen jaquecas y tensiones nerviosas en todo el cuerpo. Es que la salud en el alma  es inquebrantable y total. Pero a veces, la universal creencia de que el trabajo duro exige esfuerzo para hacerlo mejor, hace que todos nuestros reflejos inconscientes, tensen todo nuestro ser de un modo innecesario. Para esto, usted tendrá que cambiar las costumbres… y valdrá la pena, porque así podrá revolucionar su vida de un modo positivo.            El descanso es la ausencia de toda tensión y de todo esfuerzo, aún durante la ejecución del trabajo. Aprenda a medir los resultados de su acción en la medida en que menos cansado se encuentre. Realmente no nos cansamos cuando logramos hacer del trabajo una cosa interesante, excitante y altruista. Recuerde que aún el trabajo más insignificante es un servicio a todos y es una oportunidad única de ayudar y devolver a los demás todo lo que de ellos recibimos a cada instante de nuestra existencia. Si actuamos como si el trabajo que realizamos fuera muy útil e interesante, el cansancio y la fatiga desaparecen. Nuestra vida es la obra de nuestros pensamientos de cobardía, mezquindad, o vigor, felicidad, bondad, valentía, etc. Si nuestros valores o pensamientos están acertados, cualquier trabajo resultará agradable y reparador. Pero a veces nuestras ambiciones son desmedidas y trabajamos no contando lo que tenemos como bueno, sino que lo hacemos contando nuestros males y nuestras pseudo carencias. Esto nos vuelve resentidos. Así no advertimos nuestras críticas injustas, que resultan con frecuencia cumplidos disfrazados. Aún cuando seamos criticados y calumniados, engañados o traicionados, no es bueno incurrir en orgías de lamentaciones.          En el espíritu de la Diinidad está la totalidad de los valores. Ella es idéntica a como siente y piensa, a cómo actúa o como habla; es la unidad de los valores. Es por eso que jamás se contradice. Su máxima aspiración respecto de nosotros, es que tengamos valores y vivamos en concordancia con ellos. Ello implica un vivir auténtico y único. La espiritualidad de la Diviniad, es su capitalización en valores. Ella sabe que valores tiene, por qué los tiene, para qué los tiene y los expresa en pleno tras sus múltiples manifestaciones. Por algo Rut y Burrel han descubierto, mediante amplios estudios estadísticos, que los estudiantes íntegramente inteligentes tenían valores, sabían cómo explicarlos y cómo vivir cotidianamente con ellos. L.E. Raths, M. Harmin y S. B. Simón, por otra parte, instan a desarrollar proyectos de acción solidaria y socialmente activos a través de la educación. Como ayudar a los que no tienen techo, comida, vestido, salud, etc. Es decir, como aprender a estar vivos y bien despiertos en la realidad inmanente de los que sufren. O sea como vivir al unísono con el devenir real. Ello implica estar de acuerdo con el espíritu de esta gran “Divinidad”. Ella quiere compartir sus valores con nosotros. Para ello quiere saber cómo son los nuestros para ayudarnos a ser mejores cada día. Quiere ayudarnos a conocer la realidad y comprenderla. Constantemente quiere ayudarnos a que seamos una “diosa” más; una entidad refulgente de luz, amor y fuerza. Los valores son nuestra vida a través del tiempo y del espacio de la ciencia, de la mística, el arte, el trabajo, la familia, el sexo, etc.          La deficiente satisfacción de las necesidades sexuales, debilita la expresión de otras necesidades. Ello se debe a que la sociedad, la política, las leyes, la familia, los gobiernos, los educadores, las religiones, etc., en gran medida carecen de valores en cuanto a la sexualidad, o los han falseados por intereses facciosos o mezquinos. Es subvertir los valores implícitos en el espíritu de la “Divinidad”. “Ella” es el tercer escalón en la verticalidad de las deidades divinas y el sexo es para “ella” la máxima expresión del sentir de las energías vivientes. Es el “espíritu santo”, es decir, “la tercera persona de la santísima trinidad” y la “Divinidad” del sentir mismo. Es lo que negamos y subvertimos cuando bastardeamos el sexo.          Las clases sociales, las costumbres sociales, etc., atentan contra el amor como si en el amor existieran lados ocultos, o satánicos. Es que en el sexo prescindimos del tiempo, y éste no se detiene. En el sexo no existe ni futuro ni pasado. El sexo es el aquí y ahora. Con el sexo perdemos el ego. Es que si por un solo momento podemos permanecer sin sexo, entonces no necesitamos sexo, puesto que sexo y atemporalidad son una misma y única realidad, como lo son la vida y la muerte.          En el sexo perdemos, las culturas, las apariencias, en fin, todo aquello que pertenece al tiempo. Pasamos a ser al unísono, el todo: las plantas, los animales y las galaxias. Todo es parte nuestra. Una energía que es viva, actúa inteligentemente con el sexo y controla la actividad de toda nuestra materia viviente de un punto a otro, la revisa y la purifica. Es decir, establecemos un vínculo con nuestro eslabón perdido de evolución espiritual humana que puede curarnos el espíritu para remediar nuestros males corporales.                         Será entonces necesario y conveniente tomar en cuenta estas circunstancias, y para ello daremos aquí, indicaciones de adaptaciones urbanísticas en los modos y comportamientos sociales.          También trataremos el tema estético, corporal, espiritual, erótico, sensual, etc.         En el arte se expresa lo más sublime del alma de cada individuo. La sociedad toda no es nada sin el individuo, que es su célula, su unidad y su esencia. Permanentemente estamos reclamando soluciones y modificaciones de forma, pero nunca nos abrimos a soluciones de fondo. Una auténtica revolución que sea verdadera y durable, no puede surgir de resolver cuestiones de consecuencias; hay que atender las causas. Pero atender las causas implica atender primero al individuo. Sin atender la parte constitutiva y básica de la sociedad, no puede haber solución alguna. Las reformas administrativas sólo provocarán reformas de las reformas anteriores de un modo indefinido e inútil. Esto sólo trae más confusión, desasosiego, violencia, desamor e incomprensión del proceso total del vivir; cuando no corrupción, falta de moral y solidaridad social. Estas situaciones están desbastando el proceso social de un modo agobiante y masoquista para todo el mundo.          Vemos constantemente individuos temerosos, sin valores ni valentía; que no aman y que no expresan la belleza artística que el arte de vivir les brinda cotidianamente. Hombres que se deprimen, que dudan, que se estresan y están en constante crisis de fe, sin Dios y sin rumbo. Esto es realmente un despropósito, es cobardía, es confusión, falta de arte y también falta de amor. El hombre así se debilita y divide en mil fracciones y tiene que vivir en constante dicotomía entre pobres y ricos, homosexuales y heterosexuales, patrones y empleados, profesionales y rasos, etc. Así se debilita tanto como divisiones hace. Deja de ser la fortaleza del todo para ser sólo una parte alienada y alienante. Por esto sufre y hace sufrir a los demás. Es un ámbito de inseguridad psicológica y real donde se generan la superstición, la duda, la crueldad antisocial, la represión y las guerras. En su totalidad, esto se puede definir como la falta de esclarecimiento de los valores, es decir, falta de conocimiento propio y desamor.          De esta manera se da lugar a las falsas partidocracias y plutocracias, a las autoridades y a leyes que muchas veces no hacen otra cosa que sustituir la verdad. Y debe considerarse que cuando hay verdad hay orden, libertad, energía, dinamismo y salud. Cuando hay verdad, desaparece el tiempo, la ansiedad, el deseo, el temor y todo se halla implícito en el amor por la vida misma. Para que esto no se transforme en fealdad a través del roce antisocial, es necesario que cada uno de nosotros se transforme en un elemento gratificante y seductor.

LOS VALORES, LA IDENTIDAD Y LA EDUCACIÓN TOTAL

 



FROILAN SALAYA

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LOS VALORES, LA IDENTIDAD Y LA EDUCACIÓN TOTAL         

 La física del macrocosmos nos indica que el 90% de la masa del universo es Eros femenino y que sólo el 10% es masculino. Los agujeros negros, las estrellas enanas, los colapsares, la fuerza de gravedad, la luz, las ondas y microondas, las tormentas crepusculares, los haces de hidrógeno conformadores de más y más cuerpos celestes son femeninos, porque todo o casi todo lo que es contenido en el espacio es el substrato femenino que penetrado en el tiempo masculino, se activa y agita en la rueda del devenir.          Es allí donde impera la diversidad y la multiplicidad y donde reside la vida misma, con su inconfundible riqueza y sus inconfundibles ingredientes opuestos y complementarios entre sí.          Así se manifiesta la Divinidad y su verdadero, absoluto e impenetrable poder, tan impenetrable que no existe en la naturaleza nada que pueda atravesarlo. Es que aquí está el espíritu de todo lo creado. El espíritu de la sagrada y única ventura de todos los dioses, el espíritu femenino. Es decir, el vértice de la recreación, muerte, nacimiento y vida de las “diosas” que provienen de otras diosas y de ellas los dioses.          La “diosa” es la condensación del arte absoluto, es decir, el espacio del substrato femenino de donde proviene la belleza de todas las cosas. Estas generan el sentir gozoso y espontáneo de donde surge el cabal saber y entender y la conciencia de ser y vivir, que es la experiencia y el conocimiento de nosotros mismos.          Las entidades diocesanas (en todas sus magnitudes y cualidades) generan atenta y conscientemente tanta luminosidad y energía, cuanto más las comprendemos en nuestros actos cotidianos y cuanto más plenamente vivimos conforme a nuestra naturaleza. De este conocimiento (o conciencia divina de la realidad) surge la compenetración del ser con las cosas y con los hechos. A esto lo podemos llamar amor científico. De este amor deviene el arte de relacionarse con las cosas, la gente, los hechos y las circunstancias. Cuando impera este temperamento, todo lo que el hombre o la mujer toca, se ennoblece, se perfecciona y se embellece. Es decir, que el hombre y la mujer se convierten en una única y absoluta mutación del amor y voluntad erótica. Esta voluntad les permite sentir viva y plenamente la vida. Es enamorarse enloquecida, ferviente, abnegada, vehemente y efusivamente de todo lo que vive y nos circunda, de un modo inequívoco, indivisible, incomparable e infinito. Es estar plenamente vivos. Tanto, que el dolor, el miedo, el odio, el rencor y la envidia (entre otros sentimientos) no tienen cabida. Es también estar más allá del deseo, la inquisición, la ansiedad, la inseguridad y la impotencia. Se termina todo desasosiego y surge una vida plena, que se  une a la inconmensurable totalidad del infinito espacio y a todos los tiempos. Todo esto es comparable a la plena vigencia de amor sexual.          El corpúsculo más infinitamente pequeño de una manifestación ciclotrónica, es idéntico a la más grande de las configuraciones macroespaciales. En este estado, la vida y la muerte no existen, o existen como un mismo misterio simultáneo, donde la “Divinidad” impulsa la vida y ordena las energías de las estructuras atómicas, celulares, astrales y cósmicas con eterno e infinito amor. “Ella” jamás piensa. Sólo siente y actúa directa e inequívocamente. Es decir, siempre es inquebrantable e incólumemente “ella” misma. “Ella” es la que sufre, llora, ríe o goza al unísono de la totalidad de los hijos. “Ella” los quiere incondicionalmente a todos, sin diferencias sectarias. Nos quiere libres, no los somete, no los castra. Así sus hijos crecen, sufren o gozan según su libre albedrío y sus consecuencias, buenas o malas. Cuando la imitan, “ella” se reconoce y se gratifica tanto, que todo se imbuye de “su” bendición y ventura bienhechora y el arte brota en el hombre y la mujer como “su”  propia redención. Se rompen las cadenas de dicotomías y divisiones y el arte se expresa como útil, necesario y benéfico. Es así como el dolor cesa, la confusión se esclarece, las estructuras y condicionamientos se sueltan y se expresa el sentir del espíritu diocesano de “ella”, como una respuesta incuestionable e inequívoca. El hombre y la mujer dejan de ser peleles del devenir y el conflicto pasa a ser inequívocamente valioso, tal cual son, sienten, piensan, actúan, se vinculan, se relacionan, se guían, por los inconfundibles valores que “ella” se encarga de esclarecerles. Así, el hombre y la mujer adquieren un valor y  una conducta, rectos e inexorables.          Dejaré aquí de expresarles estas (para mí tan gratificantes) revelaciones de la “Divinidad”, para explicarles por mí, lo que “ella” quiere que les pregunte:1) ¿Ustedes tienen valores?2) Si los tienen, ¿porqué sí?3) Si no los tienen ¿por qué no? 4) ¿Qué valores tienen?5) ¿Por qué tienen valores?6) ¿Para qué tienen valores?7) ¿De dónde surgen los valores que ustedes tienen?8) ¿Los valores son propios o ajenos?9) Si son ajenos, de quién son?. Si son propios, ¿de dónde los sacaron?10) ¿En qué circunstancia?11) ¿Para qué?12) ¿Por qué?13) ¿Cómo?14) ¿Cuándo?15) ¿Dónde?16) ¿Cuáles son, según vos, tus mejores valores?17) ¿Cuáles son tus valores negativos?18) ¿Cuáles son tus valores constantes?19) ¿Cuáles son tus valores fluctuantes?20) ¿Qué valores guían tu existencia?21) ¿Tienes valores que te impetran fe y seguridad?22) Los valores ajenos, ¿te disgustan, te deprimen o te guían y ayudan?23) ¿Con qué valores ajenos te sientes bien?24) ¿Siempre los valores son buenos?25) ¿Siempre los valores son malos?26) ¿Los valores son indispensables?27) ¿L os valores son dispensables?28)         ¿Tus valores surgen de lo más profundo de tu ser o surgen de alguna circunstancia o enseñanza?29)         Saber cuáles son tus valores ¿es indispensable para comprender tu vida y tus relaciones con los demás?30)         ¿Qué valores te guían en el trabajo, en tu casa, con tu familia, en la calle?31)        ¿Tienes valores incluso para la muerte, la guerra, la enfermedad, la desgracia, la mala suerte, la inclemencia y la incomprensión?32)      ¿Pueden tus valores vencer la adversidad hacia los tuyos, entregando hasta tu vida en caso de hambre, enfermedad o agresión?33)         Frente a estas circunstancias ¿robarías, matarías o harías lo necesario y adecuado?34)       ¿O tus valores conformaron una estructura limitante, capaz de dejar morir por enfermedad u otra causa a los tuyos más queridos?35)         ¿O tus valores son tan fuertes y directos que no piensas, sólo actúas?36)         ¿Hay valores sociales y/o colectivos? ¿O los valores son sólo individuales?37)          El amor y el arte, ¿reconocen fronteras?38)        ¿El amor es sólo para la familia, los amigos, los seres más queridos?, es decir, ¿son facciosos, mafiosos, raciales o xenófobos?¿O es que los valores deben ser universales?39)       ¿Los valores nos guían y muestran la vida como una cosa continua? ¿Como una película?      Correspondería tener en cuenta que, para definir existe un orden natural del pensar, sentir, y hacer de un solo modo,  que es:1º) Tengo valores.2º) Actúo en consecuencia.3º) Me manifiesto públicamente tal cual soy. 

EL PROCESO PRODUCTIVO COMO MODO DE ENSEÑAR HACIENDO






FROILAN SALAYA

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EL PROCESO PRODUCTIVO COMO EL MODO DE ENSEÑAR HACIENDO
         

 Existen numerosas experiencias de educación tendientes a contribuir en la organización de comunidades urbanas o rurales, para enfrentar los problemas debidos a las condiciones de marginación y pobreza que viven grandes y vulnerables sectores de la población mundial, incluídos los países más desarrollados.          Es frecuente encontrar equipos promotores, que trabajan en forma intensa y comprometida, cuya labor se pierde por la escasa o nula difusión de sus acciones y de los resultados obtenidos. Estas conquistas se pierden y se repiten con otros promotores, reiteradamente se desconocen y desaprovechan.          En general, el método dialéctico de teoría y trabajo da buenos resultados. Posteriormente, ya en el trabajo, se confronta teoría y práctica en un proceso de acción-reflexión. Consideramos a este método como el más adecuado para la capacitación de los nuevos integrantes, sobre todo en la rama de la investigación participativa, donde no abundan investigadores que manejen los dos polos. Con estos métodos se logra aumento de la producción y de la productividad. Por ejemplo, el conocimiento y manejo de las materias primas a nivel rural, permite el mejoramiento genético de los animales y de su sanidad e instalaciones, del control y calidad de la leche, logrando en consecuencia, una mejor paga y el dominio de los mecanismos e instrumentos de la comercialización. Asimismo la participación numerosa de los interesados en las negociaciones y decisiones, aísla a los caciques reorganizándose internamente. Se debe tomar como prioritario un diagnóstico sobre la problemática global comunitaria, a través de encuentros dirigidos y levantados por personas del lugar. La información debe orientarse en especial hacia la faz productiva, educativa, cultural y demográfica. Para encaminar el logro de lo antes expresado, se requiere trasladar la educación total al ámbito de la educación informal. Supone la sistematización de acciones tendientes a elevar la capacidad de organización social en la comunidad y fomentar una participación y una interacción creciente. En el marco de esta concepción, la comunidad aprovecha también algunos servicios de educación formal, tanto para adultos como para la población en edad escolar. No se trata de antagonizar ni de desestimar la contribución de este tipo de educación sino de ordenarla y orientarla a los fines de la comunidad. La naturaleza, la estructura y la organización de los contenidos, están circunscriptos a las necesidades y prioridades que se va planteando la población en torno a los procesos productivos, histórico-culturales y demográfico social. El aprendizaje se da en forma casi inadvertida, sin esfuerzos. Se trata de un proceso conjunto de educación formal y no formal que es el comienzo de la educción total. En última instancia se trata de potenciar la organización social de la comunidad para trascender el proceso productivo actual. El carácter mismo del modelo requiere la organización de unidades económicas de producción que funcionen eficiente y eficazmente; es decir, que sean autofinanciables y tengan un margen aceptable de ganancias.          El desarrollo metodológico debe presentarse en cuatro etapas: preparación, momento connotativo, la expansión regional y la educación total. Sin embargo, esto no quiere decir esquema rígido, que busquemos encasillar procesos que no son lineales. Más bien, la división entre las etapas y sus pasos tiene un carácter formal. En efecto, hay desarrollos paralelos a más de una interacción constante,  los que se hacen todavía más patentes entre los momentos connotativos y denotativos.          El planteamiento andragógico tiene como objetivo la apropiación e integración de los procesos productivos históricos, culturales y demográfico-sociales por parte de la organización regional, lo que le permitirá enfrentarse con la estructura dominante que le agrade o margine. La creación de un comité social  implicará que todos se plieguen a la acción. En esto debe incluirse a las poblaciones aledañas. En el relieve de las características zonales y regionales debe tenerse en cuenta la situación y distribución territorial, la orografía, la hidrografía, la extensión territorial, tipos y clases de suelo y climatología, como también los recursos naturales y económicos. Los principales beneficios factibles de emplear en la población (minerales, suelo, agua, ríos, etc.), los principales recursos agrícolas y pecuarios y los principales cultivos  que serán posibles. Los contactos con instituciones que trabajan en la zona pueden ayudar y lograr relaciones sólidas. La etapa connotativa es fuertemente subjetiva. Así como la sensibilización, detección de necesidades, sentidos y delimitación de funciones y clarificación de la problemática general. La sensibilización de la población, en relación con la problemática, se puede hacer a partir de relaciones informales, haciendo visitas personales y sosteniendo pláticas con autoridades, líderes naturales y ocasionalmente con miembros de la comunidad en general.             Cuando una sociedad logra tener éxito es porque está organizada; y existe esta organización cuando en ella se constituye un sistema relativamente estable de actividad coordinada entre sus miembros, lo cual logra una adaptación satisfactoria al ambiente físico en el cual vive la gente y capacita a los miembros para su bienestar, propaga su afecto y lleva las tareas generalmente aceptadas por el grupo, cualquiera sea la forma en que los miembros la conciben. La organización social la podemos considerar como un sistema de relaciones sociales estables de carácter recíproco, como un conjunto de interacciones entre las personas o entre grupos en el cual surge una manifiesta y franca unidad aparecen algunos resultados o productos, que son consecuencia de la actividad común. Se caracteriza por la existencia de relaciones estables y armónicas entre sus miembros, y de una solidaridad o cohesión social; por la correspondencia entre la conducta de los diferentes miembros del grupo social y los patrones de conocimientos establecidos, por la integración de las partes del grupo, por la tendencia a actuar de manera unitaria, y por llegar a resultados o productos de la actividad común. Estas acciones en su conjunto conllevan a la educación total.          Dentro de la investigación y como elemento central, se debe contemplar la investigación, que es un quehacer propio de la comunidad y un método educativo que coadyuva a que los grupos se conozcan y analicen en los planos comunales y regionales, e incluso nacional. Es un trabajo que se refiere a un proceso de comunicación en el cual se hace una gestión intencional y sistemática  (puesto que no opera por medio de informaciones incidentales, sino a través de un trabajo metodológico estructurado) para que por medio del intercambio de conocimientos y nociones contribuya a la formación e información de las unidades sociales, Así, estas unidades, personas o grupos, aumentan su capacidad de tomar decisiones y posiciones críticas, y conscientemente, de acuerdo con sus intereses para su bienestar y el de su localidad o región que, sin darse cuenta, están gestando el proceso productivo y de Educación Total.           Capacitar así es ayudar para que los propios sujetos sepan organizarse y ayudarse a sí mismos. Es así como actúa la educación total. Esta educación lleva a ampliar sus contactos con la sociedad global y lo hace sentirse partícipe, cada vez en mayor grado, de esta sociedad de la cual gusta formar parte. Le hace ver otras posibilidades, participar en la forma de decisiones relacionadas con sus intereses, y lo concientiza.          Esta educación total y totalizadora, lleva a ampliar los contactos con la sociedad global. A través de esta educación total, que no es percibida como tal, la población adquiere y transmite información relevante para la definición de sus problemas y la ejecución de alternativas de solución para los mismos, en el marco de sus intereses, necesidades y recursos. Asimismo la comunicación colabora a una mayor y mejor integración geográfica al socializar la información del devenir comunitario. Por otra parte, es un elemento que estimula y crea procesos de organización. Por lo tanto se debe considerar como un factor que debe utilizarse en forma constante para facilitar el nivel de información. Así, la comunicación pasa a ser un elemento específico en cualquier cultura, por lo cual deben tomarse en cuenta las formas propias de comunicación comunitaria como Educación Total.          Un aspecto medular de este enfoque del desarrollo es la participación completa de las  poblaciones en todas las fases de planeamiento, tendiente a garantizar una mayor correspondencia y educación total entre necesidades, recursos y objetivos de cada situación particular. El concepto de educación total en el desarrollo debe actuar al servicio de la población contribuyendo a aumentar la capacidad de organización de la comunidad para que se beneficien de los bienes culturales mientras trabajan para la solución de sus problemas y necesidades concretas de orden económico y social.          Con este concepto, el sector educación debe esforzarse en buscar formas de trabajo y mecanismos que se aproximen lo más posible al concepto del desarrollo integrado al de la educación total. Si no existe una política continua, dinámica y coherente que impulse y que integre las diversas acciones sectoriales, la educación no puede producir por sí sola, transformaciones sociales y económicas relevantes en la sociedad Es posible prescindir del estado y de la política y analizar todas estas acciones de educación total a través de tecnologías simples que permitan libertad para trabajar. Las estructuras opresoras perderán peso y las sociedades se regirán por mandos funcionales naturales y no políticos. No olvidemos que todos los mandos que hoy estructuran el poder se basan en doblegar al trabajo, que es de donde realmente proviene todo. El poder político y económico actual se sostiene porque logra reducir el número de trabajadores. Así se pierde toda posibilidad soberana y funcional. Recordemos que los planteos fundamentales de una sociedad son funcionales y sociales, no son de orden político.          Veamos por ejemplo cuando se limita la cantidad de personas que pueden trabajar, automáticamente se puede controlar y decidir cuánto pagar a los que trabajen y en qué condiciones lo harán, qué producir y cómo producir, qué y cuánto van a consumir, etc. Así sucesivamente, se va doblegando al trabajo, y por lo tanto, doblegando a los pueblos al antojo de los opresores. Pero las tecnologías pueden prescindir, por ejemplo, de los insumos monopolizadores.          Lo expresado lleva a la conclusión que la epistemología como origen del conocimiento es el resorte para generar nuevos mandos a través de las ciencias y tecnologías. Es decir, que los tecnólogos y científicos pueden decidir por sí cambios benéficos para sí y para todo el mundo independientemente de la política y la economía. Pero también la política y la economía son ciencias de por sí, que aplicadas como tales engrosarían los mandos para lograr una sociedad por completo diferente. Recordemos que no existe poder capaz de doblegar el poder tecnológico de una simple vacuna, de un antibiótico, de los agroquímicos, los chips, etc. Ello es independiente del poder o del capital y es ajeno a los modos plutocráticos por oligopólicos que sean o por asociados que estén a los grupos de poder de presión o de partidocracia.          En la actualidad, sin exagerar, hay millones de organizaciones capaces de coadyuvar mejoras sociales. Hay fundaciones, ONG, institutos tecnológicos, organizaciones civiles, organizaciones internacionales. Todas ellas están para ayudar, para asesorar y acompañar en propósitos de desarrollo socioeconómico.          No sólo se puede estar bien acompañado, sino que todas ellas tienen capacidad y pueden ayudar incluso monetaria y financieramente. O al menos pueden recomendar e indicar como presentar proyectos que estén dentro de las modalidades y dentro de los fines de organismos específicos de crédito y de fomento.           Entendiendo que no es cierto que el trabajo sea un bien escaso, lo que es cierto es que a los intereses económicos no les conviene liberar el trabajo. Tampoco es cierto que la tierra esté sobreocupada. Si tratáramos de ver los espacios ocupados, ellos apenas se verían del tamaño de una punta de alfiler. Hay muchas necesidades insatisfechas. Para satisfacerlas es necesario que haya más y más gente trabajando, lo que puede fácilmente resolverse con una planificación que oriente e informe sobre que bienes y servicios, que deben procurarse. La libertad para trabajar puede resultar más revolucionaria que una máquina milagrosa. Todos nuestros adelantos como la escritura, la informática, el arado, la rueda, etc., puede resultar poca cosa comparados con la vigencia de la libertad plena.          La libertad para trabajar es una alternativa nueva, es tan nueva, que bien vale la pena implementarla para resolver toda la problemática vigente. Nunca en toda la historia de la humanidad se ha planteado la posibilidad de hacer algo tan revolucionario como liberar el trabajo.          

METODOLOGÍA






FROILAN SALAYA

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  La educación debe ser responsable en el progreso total. La formación de la economía social y laboral es prioridad para el desarrollo de los países pobres. Bajo el cambio de valores y actitudes en el nivel individual se logra un desarrollo total y permanente. Es necesario captar el lenguaje, la mentalidad y los problemas de la comunidad. Así se podrá determinar el contenido técnico y profesional a transmitir. Hay que fijar las etapas de acción educativa en función de los cambios económicos y culturales. Al elaborar materiales pedagógicos hay que hacerlo para cada comunidad pueda trabajar con instructores locales para dar mayor confianza y asegurar así una mejor asimilación de las nuevas técnicas de trabajo y elevación espiritual.
           La metodología de aprender trabajando un método inductivo de adquisición de conocimientos y de práctica de los educandos, a partir del reconocimiento de las experiencias, es fundamental para una educación total. El logro de objetivos debe ser evaluado a través de los cambios socioeconómicos. Hay que estar atentos a una parte de la población un nivel de vida más elevado y que es la más identificada por las ideologías sectarias. Hay que estar atento también al pedagogísmo ingenuo que cree que basta “educar” a las personas para que ellas transformen las estructuras sociales.
           Es fundamental que la totalidad pueda trabajar y educarse. Los veloces cambios que se producen a todos los niveles y en particular en la producción, vuelven con frecuencia obsoletos los conocimientos adquiridos. Esto apuesta a un reciclaje o puesta al día de la educación. Los cambios en la estructura del empleo y en la distribución de los profesionales, acontecen en una misma generación. La información no es suficiente para realizar estas conversiones profesionales. Es por ello que la educación total debe bregar por la educación permanente. Hay discrepancias entre el nivel de aspiraciones educacionales y la capacidad del sistema actual. Es decir, persiste un gran rezago, que la escuela no es capaz de solucionar y que afecta fundamentalmente a los sectores populares.
             El desarrollo tecnológico también ha producido un tiempo libre que el educando podría aprovechar para su desarrollo profesional y personal. Las técnicas de planificación para lograr una mayor eficiencia han requerido una apertura del canal de comunicación entre los que toman decisiones, los ejecutores, y las poblaciones involucradas en el proceso. Los cambios que provoca el desarrollo diversifican la sociedad produciendo desequilibrios, conflictos y rupturas. Por esto, junto con los programas de movilización, se requiere programas de integración cultural. Fundamentalmente entre una y otra generación de la comunidad. Por y para ello la educación debe ser total y permanente. En la medida en que la educación no es un bien sino un proceso, la acción pedagógica de la educación permanente, deben crear las condiciones para que todos los hombres puedan ser educados en el transcurso de su vida, autoformándose y capacitándose en forma continua para que puedan ser agentes del desarrollo social y laboral. Las escuelas, los maestros y los padres pueden convertirse en uno de los tantos agentes y agencias del desarrollo social. Esto implica también que la educación permanente debe aproximarse a la vida y por lo tanto al amor, tomando en cuenta al educando dentro del campo socio-profesional, socio-político y socio-cultural. Detrás de toda esta utopía subyace la idea de modernizar. Además de identificar los problemas sociales, no como contradicciones del sistema, sino en última instancia como disfraces y disfuncionalidades corregibles. 
         Los contenidos técnicos profesionales de la instrucción (formación polivalente de base, desarrollo de la capacidad adaptativa, reciclaje profesional), van ignorando el cuestionamiento de su racionalidad y objetividad. Esta perspectiva crítica, enunciada desde los mismos países donde la educación permanente surgió y que tiene ya bases importantes. De hecho, cabría señalar que en Cuba, se ha dado un vasto y eficaz movimiento hacia la educación permanente. Finalmente a falta de resultados objetivos de la puesta en práctica de esta propuesta, cabría señalar que sería erróneo refutar en bloque los proyectos de educación permanente. Además de la validez de los estudios específicos concernientes a las ciencias del aprendizaje y las tecnologías educativas, también los esquemas generales de la combinación y alternancia de estudio y trabajo, la valoración de las experiencias laborales para la instrucción, etc., no son refutables. Por otro lado es importante recordar que no es en el nivel del discurso mismo donde la ideología muestra su signo, sino en el terreno de la práctica. En el modo concreto como estos proyectos se relacionan con los procesos de intervención y evolución de la sociedad, se esclarecerán las posibilidades y funciones objetivas de la educación permanente, que pueden no ser siempre las mismas en todos los casos. Las características del sujeto de la acción educativa, del contexto y las consideraciones epistemológicas deben hacer más énfasis en el proceso del aprendizaje e integrar los contenidos en forma interdisciplinaria. Es decir, técnicas y métodos simples de buen rendimiento económico, laboral y posponer la educación formal y general a objetivos futuros. Es necesario desarrollar métodos participativos de discusión y trabajo en equipo respetando las diferencias individuales. Sólo debe hacerse una diferenciación real desde el punto de vista del conocimiento previo del educando demandante de la educación. La organización de un currículum debe corresponder al tipo del modelo interdisciplinario que considere al conocimiento como parte de una totalidad y reconozca la pluralidad, e integre las diferentes disciplinas como parte de un todo. En el plano concreto y esta forma de organizar los contenidos plantea problemas de secuencia e integración. Para establecer la secuencia, hay que tener presente la lógica propia de la información que se elabora, y la psicológica del aprendizaje, lo que da origen a preguntas como qué tareas se desarrollarán primero, qué disciplina en cada área se tratará primero. En cuanto a la integración de un currículum, el problema radica en constituir un sistema coherente que presente las diferentes partes de tal modo y que dé una idea de totalidad a los criterios metodológicos, no una recepción pasiva, mecánica, sino un proceso creativo y liberador del hombre. Para ello, se debe favorecer los contenidos temáticos de estudio y otros colaterales, una auténtica reflexión crítica de manera que promueva la toma de conciencia de sí mismo, de su realidad, de su medio y genere en el educando la necesidad objetiva de superar sus circunstancias sociales.
          Es importantísimo desarrollar un manual para asesores que presente la propuesta metodológica. Se dice que un sistema abierto promueve la formación de personas autodidactas, con espíritu de solidaridad y superación laboral permanente. Como la persona se construye en la acción, la preocupación metodológica se debe centrar en poner a los usuarios del sistema en condiciones de poder participar, de tal modo que se conviertan en agentes de su propia educación. Además para que la acción no sea de simple acondicionamiento, se provoca la reflexión y la discusión grupal. Asimismo, debe indicarse hacia donde se orienta la metodología de aprendizaje. Se debe disponer de este material y otros específicos gratuitos. Siempre existen incongruencia entra los fundamentos teóricos y objetivos generales, y la organización de contenidos.
          En algunos casos el alcance social de los objetivos está condicionado por elementos estructurales, cuya modificación no depende de la acción educativa. Hay otros como desarrollar el sentido crítico y la reflexión a promover el autodidactismo, de los que no han obtenido los indicadores correspondientes específicos. Con la práctica cotidiana se irán superando las deficiencias más serias. Ello hace suponer que se continuará avanzando. Es necesario contar con alternativas curriculares diferenciadas para zonas rurales y urbanas. Los currículum deben ofrecer opciones para estudiantes libres o miembros de círculos de estudio para adultos. Se deben revisar los objetivos generales y descartar aquellos que no son factibles de lograr por medio de la acción educativa. Asimismo, se deben operacionalizar los objetivos, jerarquizándolos y clasificándolos, de acuerdo con la forma de sistematización que más convenza, para formar tanto los aspectos formativos, como los informativos e instrumentales. Al mismo tiempo, se deben reconsiderar y operacionalizar las propuestas metodológicas y las formas de seguimiento y evaluación de modo que se logre un óptimo de coherencia entre los beneficios a la comunidad y los resultados de la acción educativa para resolver la problemática social y laboral.
          Es necesario buscar núcleos generadores que integren los conocimientos en un sistema coherente y estimulen los análisis de las interrelaciones existentes entre las distintas áreas. Esos centros de interés pueden ser temáticos o estar basados en cómo resolver las necesidades comunitarias, económicas, laborales o culturales. La selección de contenidos debe responder a criterios de validez científica y a los intereses y necesidades de grupos sociales vulnerables, de manera que se haga realidad el axioma de educar haciendo.
          Los materiales didácticos deben contener no sólo la información básica, sino también las recomendaciones metodológicas, las sugerencias de procedimiento, ejercicios de autoevaluación y reforzamiento, glosario de términos y, en general, todo aquello que permita el enriquecimiento del proceso de aprendizaje laboral y de educación. Es necesario buscar y experimentar alternativas para la formación de asesores a los que se les proporcionarán las herramientas necesarias para responder a los requerimientos.
          Entre los objetivos del modelo deben estar el de brindar los medios de enseñanza, fortalecer en el usuario su interés por el estudio, de suerte que este llegue a ser un elemento importante de su vida laboral y se convierta en un hábito permanente. También deben estar las de desarrollar las actitudes físicas y  culturales de los marginados para que participen en las responsabilidades y beneficios de un desarrollo compartido y promover su vida familiar, laboral y social. Aplicando las ciencias el usuario podrá conocer su organismo, cuidar su salud, tanto en el hogar como en su trabajo, lograr mejores cosechas, mejorías, industrializarlas y aprovechar los recursos que le brinda la naturaleza y sentirse parte de ella junto con el avance científico y tecnológico.
          En la educación total la comprensión del área social ayuda al usuario a entender las formas en que está constituida la sociedad, sus tradiciones, costumbres y problemas y  a desarrollar un análisis y un sentido crítico constructivo que lo lleve a buscar soluciones adecuadas a las necesidades propias de la familia y de la comunidad laboral. Para ello debe haber una metodología de aprendizaje que le ayude al estudiante de manera sistemática y permanente a lograr una actitud de interrogar, descubrir y analizar, provocar la discusión grupal, posibilitar la experimentación para aplicar a la realidad laboral lo que se aprende como  teoría; alentar la expresión personal como característica permanente de formación y de vida. Propiciar el trabajo en equipo y el desarrollo de la autodisciplina. Estimular la reflexión mediante la observación y el conocimiento de la realidad del trabajo. Se deben diseñar manuales de lenguas, de matemáticas, de ciencias naturales y de física, de ciencias sociales con ejercicios de autonivelación, recursos económicos y herramientas. Asimismo, un banco tecnológico de millones de técnicas y prácticas laborales útiles para sí y para su medio que podrá agilizarse con métodos informáticos.
          La educación total puede constituir un ámbito importante en la construcción social y estatal de hegemonía social, en la medida que pretenda dirigirse a vastos sectores de la población, que pueden ser los eslabones potenciales y clave en la generación de alternativas ideológicas y políticas. Las características  y calidad de los conocimientos en la educación total dependen de los procedimientos a utilizar para la construcción de la hegemonía. Los niveles culturales están condicionados por instancias ideológicas y políticas constitutivas de la producción y de la hegemonía estatal. Estas no pueden reducirse a la dominación ideológica, es necesaria la creación de una nueva voluntad colectiva.
          En la pedagogía de una educación total se debe incluir el discurso jurídico, y la epistemología implícita, el concepto de cultura popular y el discurso político. La educación total debe tratar de movilizar el trabajo colectivo de obreros, campesinos, marginados y desocupados a nivel local, para satisfacer sus necesidades básicas y lograr la motivación y la armonía social. Se debe tratar que los grupos sociales funcionen como comunidad, es decir, como grupo homogéneo, solidario, colaborativo, participativo y laborioso localmente. De ahí se desprende la importancia y los contenidos dados al concepto de comunidad. 
          La comunidad local o sectorial, debe ser convertida en un espacio de movilización de la fuerza de trabajo (y de la participación social) para solucionar el problema de esas necesidades básicas insatisfechas pero profundamente sentidas. Los libros no han encontrado un ámbito de soluciones. De allí que se produzca una sobre simplificación en el estudio de lo social. No se trata tanto de analizar, sino de orientar las conductas hacia las soluciones propuestas. Pero esta realidad es contradictoria con el discurso explícito sobre lo pedagógico presente en los actuales textos. Estos pretenden poner al alumno en el centro protagónico del proceso de aprendizaje. A la vez, el discurso debe buscar establecer una ligazón con los receptores, debe intentar partir de sus problemas y de su experiencia. Sin embargo, aquellos textos omiten el análisis de los procesos productivos laborales (a nivel ideológico, político, etc.), delimitan los problemas como un producto disociado de sus determinaciones y se dedican a prescribir soluciones. Ello tiende a condicionar la conducta de aprendizaje: consumir información y hacer lo indicado. Por un lado este modelo de educación actual coexiste con una concepción pedagógica que parte de lo inmediato y es solidaria con el papel prioritario que se da al concepto de experiencia en la epistemología implícita  de los textos .Lo más problemático en este modelo es que parte y termina en lo inmediato. Esto deja a los sectores populares en el espacio social que ya ocupan. 
          Otra consecuencia del predominio de los intereses prescriptivos localistas se ubica en el terreno de la información que es frecuentemente simplificada, y nunca se presenta como lo que es, una opción teórica e ideológica. Ello crea una tensión grave del mensaje, que aparece así a modo de doble mensaje. Se trata de significaciones contradictorias que no se presentan como tales, sino que simplemente coexisten. Ello tiende a crear un espacio de ambigüedades, que incluso puede tener consecuencias en el terreno de las apelaciones psicológicas. Los mensajes dobles y contradictorios pueden generar conductas desordenadas o respuestas paradójicas. La significación, en este caso, podría asumir la forma siguiente:”debes ser participativo, activo y crítico haciendo exactamente lo que te digo, en los límites estrictos que te fijo para que actúes”. Se produce un verdadero fetichismo de lo real. Es así como los textos realizan un ocultamiento persistente, niegan la ideología en las ciencias y en su propio discurso. Estamos en el terreno de lo verosímil. El discurso es verosímil cuando se revela su proceso de producción. Es la máscara con que se encubren las leyes del texto. Este tipo de discurso pretende referirse a la realidad como si esta fuera transparente. Por eso lo verosímil implica una epistemología empirista. Se niega la densidad ideológica del discurso que aparece implícitamente como neutro en tanto que es referencial. Lo verosímil es también una restricción ideológica de las posibilidades reales; es una convención que excluye e incorpora ciertas significaciones. Por lo tanto, en el análisis de lo verosímil debe indagarse dicha reducción, qué es y cuál es la naturaleza de lo excluido y de lo incorporado. El realismo de los textos es solidario con la aceptación crítica de la categoría de experiencia. El realismo del discurso es coherente con la omisión de toda referencia a la historia de las ciencias. Sin embargo, no es posible comprender el sentido de las construcciones científicas si no es en relación con las polémicas en las que se inscriben, así como en el contexto de las rupturas que las inauguran. Existe solidaridad entre el realismo epistemológico y una tesis respecto a la historia de las ciencias: el continuismo. Es esta la continuidad histórica que se apoya sobre la homogeneidad de las formas de conocimiento, el común y el científico. Dicho realismo coexiste con los propósitos conductistas citados y la simplificación informática que acompaña, puede obstaculizar un avance real de los conocimientos, tal como estos han sido elaborados en el estado actual de la historia de las ciencias que se pretende enseñar. Además es grave que ello pueda implicar el privar a las clases populares de los instrumentos y conocimientos necesarios para el análisis de su posición y capacitación para ser el artífice de sus propias soluciones. En los textos predomina una formación ideológica reformista que se origina a partir de otro doble mensaje. Por un lado se valora la cultura de los sectores populares como si careciera de contradicciones. Por otra parte se proponen objetivos prescriptivos que pretenden modificar la cultura tradicional en ciertos puntos críticos, y en particular con los que tienen que ver con la modernización de la familia, con el control de la natalidad, con la horizontalidad en los vínculos hombre-mujer, con la legitimidad del matrimonio y con el respeto a los hijos. 
         Los textos no presentan la cultura con las características históricas de la formación social en la que surge. Por un lado, el discurso afirma  la necesidad de conservar, de dar continuidad a la cultura popular entendida como cultura tradicional. Se propone un esmerado cuidado de la anterioridad. Se plantea una fe rigurosa en las certidumbres de la memoria colectiva. La cultura de las clases es la de un pasado (por eso es tradicional) que se debe conservar. Nada se dice respecto a las características de la cultura, en tanto articulada con la situación de clase de los sectores populares. Es como si la cultura pudiera tener una continuidad desprendida de las transformaciones en las fuerzas productivas, en las luchas, en el sistema político, etc. Por lo pronto esta concepción elimina de hecho el problema de la reforma intelectual y moral. Pero además, dicho modelo coexiste con una razón elemental y dogmática, a la vez que con un conductismo prescriptivo. Esta valoración acrítica de la cultura de las clases populares puede evitar la acción de la razón sobre la misma.
          En Argentina, por ejemplo, poco se habla de su cultura ancestral. El rancho del gaucho y su “chinita” es mostrado, pero nada se dice de su comportamiento con los hijos, los animales, las plantas o el trabajo. Veamos, por ejemplo, el caballo flaco de este gaucho que jamás se compadecerá él ni su china de curar sus motas sangrientas. Al ensillarlo, pone la montura a sangre viva. Sus perros flacos y enfermos son maltratados y sus hijos explotados. Alrededor del rancho del gaucho hay sólo basura y desperdicios, nunca una flor o una planta para alimentar a sus hijos que, en vez de educarlos los explota hasta que se van. La modernización es así parcial e incompleta sin la versión de estos nativos que pierden la oportunidad de enmendarse.
          ¿Cuál es el sujeto pivote de este proceso?. La organización socioeconómica local o sectorial de las clases populares. Se trata de movilizar el trabajo y el esfuerzo colectivo de obreros y campesinos. Los textos parecen limitar toda posibilidad democrática, ya que su discurso tiende a perpetuar las divisiones existentes a través de los denominados partidos políticos. Las clases populares eligen sus propios opresores y cuando compran eligen a sus propios explotadores. Ignoran que el mercado no es otra cosa que ellos mismos. Es decir, una sociedad soberana donde el que compra debe ser soberano y el que elige también.
              
        Hay diversas estrategias en educación extraescolar que pueden seguirse para adquirir funciones económicas relevantes que se proponen integrar horizontal y verticalmente a los sectores informales del sistema económico. Es posible seguir el camino sin ser coartados por los sectores oligopólicos. Las funciones de hegemonía ocupan un papel prioritario en el diseño de textos, siendo necesario realizar investigaciones tendientes a determinar la índole de su eficacia o de su fracaso.
          La reforma social y educativa requiere el fomento de organizaciones sociales y económicas. La creación de organizaciones ágiles y lúcidas de producción, consumo, comercio y finanzas. Por eso, no es posible afirmar que las organizaciones pedagógicas centradas en la acción colectiva, están necesariamente dirigidas a lograr transformaciones sociales profundas, que superan los marcos limitados de las propuestas de reformas. Los programas que se proponen incidir en la vida social seguramente organizarán la educación a través de instancias grupales y comunitarias. Asimismo, es muy probable que diseñen una propuesta educativa, que procure trascender los propósitos inmanentes del aprendizaje apuntado hacia una finalidad colectiva.    
          Las pedagogías no directivas plantean una oposición radical entre la libertad de los alumnos y la autoridad del maestro. Los estudiantes procedentes de clases cultas están mejor preparados para la enseñanza no directiva. En cambio, los educandos provenientes de las clases populares parecen preferir formas más escolares que resultan facilitadoras en las tareas educativas. Ello no implica una justificación o una reivindicación de la educación tradicional, sino un cuestionamiento de la antítesis mencionada: libertad vs. dirección. No se conoce la existencia de una verdad en los puntos esenciales de la educación, lo que implica un escepticismo con respecto a la cultura. El cambio suele ser valorado, pero no caracterizado. Se propone un cambio indiferenciado como deseable a sí mismo. La dirección del proceso puede ser vista como condición de conocimiento y libertad, siempre que esa dirección no sea identificada con caricaturas autoritarias. El autodidactismo coincide con las pedagogías no directivas, al descartar la instancia del maestro identificándola con vínculos de dependencia. Los sistemas abiertos tienen como meta superar los sistemas de dependencia entre maestro y educando, entre autoridad y educación y entre programa y tiempo.